domingo, 4 de octubre de 2020

¿"Carroñeross"? ¿"Carroñeros"? ¿"Carroneros"? ¡¿Cómo c@r!jo se llama?!

 Bien amigos, he aquí la historia:
  Cuando registré la serie, una vez todo listo, vi la planilla con mis datos personales (ahora la mitad del tramite de registro es de forma virtual, se generan dos planillas, una con los datos de lo registrado y otra con tus datos personales), había un pequeñísimo error, mi mail, por dónde me avisarían cuando la obra llegase a la DNDA  (lo mande por correo).
 Así que tuuve que modificar ese error en mi base de datos, volver a pagar el registro, hacer todo el tramite de nuevo y modificar ligeramente el nombre, agregando una S al final.
 ¿Y por qué la dirección del blog se llama  "Carroneros"? Porque no se puede usar la Ñ en las URL, por algún motivo, muy pelotudo seguramente. 


 
Capítulo n°1:
Un nuevo comienzo

La Tierra Subterránea, ciudad Nikaido, 03:00 am...

 Estruendo, disparos y explosiones provenientes de un edificio. La banda Izzi fue asaltada.
Bajando por los pisos a toda velocidad, cargando un maletín especial, un joven de cabello oscuro con flequillo recto hasta los parpados, largo hasta la nuca atrás, patillas, orejas puntiagudas, dientes afilados, ojos negros, cejas pobladas, campera de cuero, pantalones negros y borcegos de trabajo. Un hibrido de humano y coyote antropomórfico. Por lo general lleva una mascara pero se la rompieron hacía un rato por quienes lo perseguían a disparos
De repente uno a uno empezaron a caer. Un espíritu de una chica de ojos grandes, cabello atado en una especie de cola alta vendada, con un vestido gótico ajustado arriba, con mangas cruzadas por vendas oscuras, suelto y largo abajo los iba atravesando, drenándoles la energía.
La cosa se complicó cuando les cortaron el paso.
-¡Estoy en un santiamén!- dijo la chica, acumuló una bola de energía y de un disparo ésta se deshizo en disparos lasers, acribillándolos. Lograron salir hacia un basto patio-terraza, pasándolo estaban las escaleras. Sólo un pequeño esfuerzo. Pero de lo alto cayó de pie un enorme ser, lucía como un gorila de piel escamosa como de cocodrilo. grisácea celeste. Sus antebrazos estaban cubiertos de púas oseas, y su boca llena de afilados dientes, en especial sus largos caninos. Vestia un chaleco de cuero, unos jeans gastados y rotos y zapatos negros pesados.
-¿Creías que ibas a escapar, punk?
-Tsk, mierda.. Dingbat ¿Tenes energía como para materializarte un cacho y llevar esa valija?
-Sí que sí.
-Anda con Havok, yo me ocupo de él.
-¿Seguro que no necesitas ayuda?
-Tsk, que pesada. No.
-Ookii.
Le tiró la valija a la fantasma y se fue.
A casi una cuadra de ahí, un coche fúnebre se encontraba rodeado por quince miembros de la banda Izzi. Frente a la puerta del lado derecho, un hombre bastante fornido y cara de gesto frío, vestido con pantalones, remera, camiseta de mangas largas bajo la remera y zapatos, todo negro. Su piel era palida y bajo sus ojos dos ojeras marcadas, y su cabello echado hacia atrás con un mechón largo hasta el parpado.
-Jejeje, tus amigos no van a lograrlo, y vos vas a terminar enterrado acá- dijo un sujeto escuálido, vestido de jean, de piel y pelo gris largo, lucía más como un cadáver que como un ser vivo.
-Si lo matan me sería más útil. Sea cual sea el caso nos vamos a llevar la mercancía.
Los vándalos fueron al ataque, Havok levantó su brazo horizontalmente con la palma mirando al suelo, moviendo los dedos como si estuviese sustrayendo algo del suelo a la par que recitaba unas palabras. Debajo, el suelo empezó a agrietarse, dos cadáveres canidos antropomórficos musculosos salieron violentamente. Ambas bestias arrasaron a la banda con sus garras y mandíbulas, dejándolos hechos un montón de restos sobre un grotesco charco de sangre.
Las bestias desaparecieron, sólo quedaba el escuálido de pelo gris.
-Uugh.. uughh.. monstruo ¡Monstruo de mierda!- saco de su campera dos pistolas de cañón grueso y largo. Los disparos surcaron el aire e impactaron contra Havok mientas iba aproximándose. El escuálido aterrado se volteó y corrió a los tropezones, miró por encima de su hombro y quedó paralizado del terror. La blanca mano lo agarró de la cabeza. Un violento sonido resonó en las calles.
-Aaaah, y yo que creía que me ibas a necesitar.
Levantándose y sacando la mano de debajo del asfalto Havok preguntó: -¿Y DíDí?
-Luchando contra un gordo, me dijo que me adelante con esto.
-Que no pierda tiempo, este laburo me da mala espina.
Patio-balcón...
DiDi jadeaba, tenía dos costillas rotas y un corte importante en la frente.
“Debería fumar menos, el boludo de Havok tiene razón” pensaba mientras respiraba dificultosamente. El gordo sólo tenía un par de raspones y tres cortes en el abdomen.
“Y bueh..” pensó DíDí mientras prendía un pucho.
-Ey..Veni, va a ser tu último ataque.
El gordo rió chancheando.
-Jargghrh jaargggr, deja de hacerte el groso, carroñero, que estás hecho mierda.
-Pegaste con todo y ni me mataste ¿No?...Dale, mono deforme hijo de una mona bien puta amante de cocodrilos sidosos.
-JJGGRR.. Vas a llorar en el infierno, carroñero.
La bestia avanzó velozmente, sus mandíbulas dentadas ya estaban próximas a cerrarse sobre su cabeza. Ya sentía el pútrido y caliente aliento.
Las fauces se frenaron en seco, la bestia no entendía que sucedía.
-Como buen boludo abriste la boca al pedo- DíDí había detenido la mordida con ambas manos, la izquierda en la inferior y la derecha en la superior. Violentamente arrancó las mandíbulas de una torsión y tirón. La repugnante sangre salió bruscamente cubriéndolo.
DíDí tenía todavía la adrenalina corriendo. El timbre del celular se la bajó un poco.
-Deja de boludear y veni.
-Ya terminé, rompe bolas.
-Nosotros nos vamos.- del otro lado del teléfono se oyó el motor, y se cortó la comunicación. DíDí bajó de un salto y se apuró en alcanzar el auto. 
 Ya estando a cinco metros detrás del vehículo, Havok, quien manejaba, volvió a acelerar.
-¡¡¡AAAAHHH, hijo de puta!!
Algo golpeó el techo del auto, Havok frenó abruptamente arrojando a DíDí. El conductor bajó acercándose.
-Necrófilo de mierda ¿Tan apurado estás?- dijo aproximándose.
-Te pasa por vueltero, siempre haces lo mismo.
-¿Por qué tanto apuro? Si ya no hay nadie.
-No es seguro este lugar, todo me dice que nos vayamos.
-Bah, tus presentimientos apestan.
-Te tuve que haber atropellado, muerto sos más útil.
-Jeje, necrófilo de mierda.
-Puede que ahora te mate y dejes de ser un estorbo.
Poniéndole el fuck you en la punta de la nariz contestó:- Intentalo, forro.
Y como siempre, Dingbat tuvo que arbitrar metiéndole sus espectrales manos y absorbiéndoles energía.
-Uuugh, no hagas esooo!!- dijo DíDí castañeando los dientes.
-Hasta a mí me da temblores.
-...¿Vamos? Tanto que decís que tenes mala espina pero vos también colgaste.
-......Suban al auto.
Mientras se dirigían a su guarida, Dingbat miraba el maletín.
-¿Revisaste el maletín?- preguntó.
-No hace falta, ya por el olor me doy cuenta que e lo que vinimos a buscar.
-Hmmm... quiero ver.
¡Raja de acá! No voy a abrirla ahora, banca a que lleguemos.
Havok los escuchaba y pensaba que a veces parecía que era la niñera de esos dos.
Media hora después llegaron a la guarida, un viejo refugio antibombas. Entraron con cautela a la modesta pero “bonita” morada, ambientada para comodidad, con baño, cocina, agua corriente, mesa, estante, un cuarto donde guardaban las cosas robadas, un sofá cama, un colchón, y la mesa donde analizaban lo robado. Era un despelote en realidad, pero “con orden”.
-Ahora sí, abrí el maletín que quiero ver.
-Rompe bolas que sos..
Los dos se pusieron al lado de DíDí, abrió lentamente el maletín. Ahí estaban, 10 tubos inyectables de Speed Freak, una droga aceleradora, usada principalmente por luchadores de todo tipo. Intensifica los sentidos, aumenta la velocidad y da resistencia al dolor.
-Ey- dijo Havok- ¿Seguro que ésta es una versión mejorada? Luce bastante similar.
-Por lo que dijo nuestro socio, sí.
-Sigo sin creerlo hasta que lo testemos
-No importa, dame una agu- Dingbat se metió dentro de él inmovilizándolo.
“Hijadeghh...
-Ya fue difícil que dejaras las drogas, no jodas- le dijo la fantasma.
Havok agarró una muestra, y vertió un poco en un testeador de pureza.
-...Sí, es Speed-Freak común pero de muy buena calidad.
-Listo ¿Todos contentos? Vamos a poder venderlo bien. Ese tipo al que le robamos, Izzi, siempre provee material de primera.
-Si un ex drogon lo dice...- acotó Havok.
-Callate, necrófilo..
-Chicos, recuerden que cinco de las diez muestras son para Rurk, nuestro socio.
Esa era la parte que no le gustaba recordar a DíDí, y preguntó:-Tsk... ¿Cuándo era que nos juntábamos?
-En cinco días.
-Sigo pensando que no debimos hacer este trabajo- reiteró Havok.

Tres días después, feria de alimentos, barrio Gandara...
-Veamos.. ¿Qué tenía que comprar??..- trataba de recordar DíDí pasando por los distintos puestos.
A tres cuadras se aproximaba una amenaza veloz.
-¡¿Haaa?! ¿Cómo que 290 el kilo de carne de guvrn?? Hasta hace tres días estaba a $170.
-No es mi culpa que la economía esté así, joven.- dijo el viejo carnicero de piel marrón verrugosa y cuernos a los lados, espesas cejas cubrían sus ojos, así como el bigote su boca.
-Dale, viejo! Dejamelo a 220.
La amenaza ya ingresó al mercado.
-No insista, joven.
-Tsk, acá tenes tus mugrosos- algo alertó sus sentidos, un enemigo se aproximaba. Rápido empujó al viejo y y se agachó, logrando zafar de los disparos. La gente entró en pánico.
El enemigo, dos motociclistas con casco y vestimenta de cuero cubierta de púas, volvían hacia DíDí. El coyote a último momento saltó al de la moto derecha, clavando sus garras en la garganta, el otro le apuntó el arma. DíDí apoyó sus pies sobre el cadáver y se impulsó hacia la otra motocicleta, derribándolo, sacándolo de la moto que siguió de largo contra los transeúntes.
 En el piso, DíDí encima del motociclista, le sacó el casco de un golpe, era un humano, y puso sus garras sobre las arterias del cuello.
 -¿De parte de quién venis?
 -Le robaron al tipo equivocado... SickBoy no va a parar hasta matarlos.
 Dídí quedó paralizado, el motociclista aprovechó, sacó la mano de su cuello, y de un violento cabezazo se lo sacó de encima. Se levantó y volvió a disparar. Los disparos fueron esquivados, Dídí lo agarró detrás de la cabeza y de la mandíbula inferior, y de un brusco movimiento lo desnucó.
 La gente seguía confundida, a lo lejos vio a dos policías ingresando por la calle del mercado. DíDí empezó a correr y perderse entre la gente.
 "Mierda! Mierda! ¡¿SickBoy tenía que ser?!”
El celular sonó, agitado atendió.
 -Pulgoso, Pasó algo.
 -Ha..ha... acá también.. estoy en camino.



 Refugio antibombas...
 El silencio se adueñó del refugio.
 -...Parece que nos investigaron bien..- dijo Havok.
 -¿Pudieron sacarle algo?
 -Sí- contestó Dingbat-, ese Speed Freak no es el común aunque luce tal cual y todo, es una formula mejorada.
“Aaah, estamos fritos. Van a mandar a matarnos...
 -Vos sos un fantasma- dijo DíDí.
 -Sí, bueno ¿pero y si manda a alguien para sellarme, exorcizarme o algo así?.. Eso y que me pondría muy triste si los matasen, sobre todo a vos DíDí.
”¿Qué hacemos, chicos?
 -Vamos a fajarlos y listo. Y al forro de Rurk también ¡seguro que él sabía que era una formula mejorada!
 -No contesta, puede que esté muerto o se haya fugado.
” No tenemos chance y lo saben- continuó Havok-, tiene a las bandas más poderosas del continente de su lado, y a la policía también. Esos dos que vinieron no eran de su banda.... de hecho hay otra cosa..
 -¿Qué más?...
 -Nos dijeron que hay una recompensa por nosotros, de llevarnos vivos o de sacarnos las drogas.
 -¡¿Y?! ¡Vamos igual a romperle la cabeza!
 -No estás entendiendo...
 Unos segundos después de silencio Dingbat decidió dar su idea.
 -..Tenemos otra opción..- los otros dos la miraron -Podríamos ir arriba.
 -¿Arriba?¿ Te referís a..?
 -¿La Tierra de Los Humanos?
 -Sí, piénsenlo. Ahí estamos fuera de su rastro, yy tenemos esta droga para vender.
 -Sigo diciéndo en que busquemos la forma de enfrentarlo.
 -....Es un incordió, pero estoy de acuerdo con ella.
 -¿Que nadie me escucha?
 -...Ojalá fueses mudo.
 -Hijo de...
 -Dingbat ¿sabes dónde hay una entrada y adónde nos lleva?
 -Mmno..
 -El otro problema es el idioma... tu idea apesta- acotó Dídí.
 -Buueno, no séé. Podemos conseguir esos aparatos que traducen lo que oís y decís.
 No quería reconocerlo DíDí, hasta que aflojó y contestó:- Por un tiempo no estaría mal... aparte sus fuerzas de seguridad apestan, hay otros seres como nosotros que viven ahí a los que podemos venderles, y humanos que consumen drogas subterráneas. Además las humanas son lindas.
 “Pelotudo” pensó celosa Dingbat.
 -Averigüemos y preparemos todo para irnos como muy tarde en tres días.
 Tres días después, con todo preparado, estaban en camino a una de las salidas que conducen a la superficie, y tal como esperaban, custodiada.
 -Dingbat es tu turno.
 -Sí- se metió en el cableado y produjo un corte de energía dejando sin electricidad al lugar. Un soolo detalle: El casco con visor nocturno de los guardias.
 -Tsk, mierda.. no va a llegar a tiempo Dingbat- dijo DíDí.
 -...Ya fue.. al menos tenemos cascos-mascara- dijo Havok, y rápido ambos avanzaron hacia los dos guardias enormes, uno un minotauro, el otro un caballo antropomórfico, apuntando las armas contra los fugitivos. De subito cayeron al suelo.
 -¡Esa es nuestra chica!- exclamó DíDí. Dingbat les sacó energía para desmayarlos.
Lograron pasar la puerta.
 Tras dos días de un agotador ascenso por túneles y pasadizos salieron de algo similar a una tapa de alcantarilla a un monte bajo un cielo estrellado. Una brisa de aire fresco sopló. Aire fresco al fin.
 A lo lejos se veía la urbe de Buenos Aires.



Capítulo nº2:
Secuestro
 10/05/2018, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina...

 Un mes desde que llegaron a Buenos Aires, un mes cagados de hambre, y sin poder comercializar el Speed Freak robado.
 La realidad es que fueron si saber mucho del mundo de arriba. Por suerte no habían llamado la atención. Estaban viviendo en una casa que estaba abandonada y tapeada, en Barracas.
 Barrio Constitución, 17hrs, dentro de un supermercado chino..
 DíDí estaba haciendo el pungueo rutinario de todos los días desde que se instalaron en Buenos Aires. Agarró lo que pudo, unos bizcochos de grasa, unos fideos, una lata de lentejas, tuco y pan lactal. Estaba saliendo hasta que una voz lo detuvo.
 -Eh vo- dijo el dueño del mercado. DíDí frenó.- Sí vo!
 -¿Qué?- se volteó. Una horrible mirada penetrante emanaba de sus ojos carnívoros logrando estremecer al viejo. Siguió camino y salió de la tienda.
 “Que hambre... estos bizcochos de mierda no me llenaron un carajo” pensaba Didi, deambulando como el perro callejero que es.
 -Tshh, ey.
 Didi frenó y miró a todos lados.
 -Sí, voss... ¿No soss un humano, verdad?- pudo verlo entre las sombras, un humanoide de  tez medio amarillenta, pupilas en raja y con una sonrisa que mostraban sus largos colmillos de víbora.
 -Sí ¿qué queres?
 -Nada, ssolo negocioss- dijo sacando dos veces la lengua bífida.
 Didi en seguida le sacó la ficha, sabía de qué negocios hablaba.
 -¿Qué vendes..?
 -Humo negro, flores de buda, ojos de horus...
 -Eso es genial.. pero estoy seco..
 -Puedo hazzer un vale doss por uno.
A su cerebro hambriento le llegó una idea.
 -Ey... pasame tu número, seguro esta noche consigo guita.
El ofidio le pasó una tarjeta casera hecha en una hoja canson.
“Fuiste” pensó el coyote.
 
Dos horas después, en la casa tomada...
 
Didi entró rápido con una leve sonrisa en su rostro cansado.
 - Buenas noticias- tiró la tarjeta sobre la mesa.
 -¿Esto es...?
 -Sí, encontré a un tranza.
 -¿Algún plan?- preguntó Havok.
 -Seh, nada difícil, el clásico: punto de encuentro, lo agarramos y hacemos que nos guíe al jefe y listo, robamos todo.
 -¿Era humano u otra cosa? ¿Lucía fuerte?-preguntó Havok.
 -Nah, un ofidio humanoide de bajo nivel.
 -...Dingbat, cubrimos las espaldas por si acaso.
 -Oki doki.
 Media hora mas tarde llamaron al tranza.
 -Mhm, aja...nos vemos a la vuelta de donde nos cruzamos hoy... listo, en una hora estoy.
 ”El clásico- volvió a remarcar DíDí.
 -Yo a una cuadra.
 -y yo los cubro desde arriba.
 DíDí estaba en el punto de encuentro, a unos metros de la esquina, con la espalda contra la pared, de entre las sombras salió el ofidio.
 -Pensé que no llegabas más.
 -Tranquilo, ssomoss puntualess.
 -“¿Somos?”- algo alertó a DíDí. Desde atrás aparecieron cinco ofidios humanoides armados, y otros salieron de la otra esquina.
 “¿Qué carajo pasó?”
 -Acá está tu apoyo- le tiraron a Havok. DíDí quedó duro, estos tipos no eran principiantes.
 -¿Quién diría que el fissura que vi hoy era busscado por SSickBoy?
 DíDí volvió a mirar a Havok.
“Necrófilo inútil”. El coyote en un parpadeo destripó a los que estaban a su espalda. Giró y fue hacia el tranza, matando a unos pares, saltó hacia la serpiente cerrando sus garras en su escamosa garganta, derribandolo contra el piso. Grave error. Tres objetos se clavaron en su columna, restrictores de rei-ki. Quiso pararse pero se iba desvaneciendo.
 -Hijo.. de..puta...
 Algo venía desde el manto nocturno, Un espectral murciélago de tres metros de embergadura, de un fantasmagórico celeste descendió hacia ellos, lanzando rayos de sus alas. Nada, apenas los tocaban los rayos se deshacían.
 -Ni te gasstess- dijo la serpiente mostrándole los sellos antiespectros adheridos
a sus cuerpos.- No molestess, espectro, en breve venimoss por voss.
 Se adentraron en la oscuridad llevándoselos.
 “No se preocupen mis buenos, voy por ustedes y vamos a dejarlos sin nada”.
 
 Un fuerte shock los despertó a ambos. De a poco se les aclaraba la vista y pudieron ver un par de figuras enfrente suyo.
 -Buenas noches, carroñeros- dijo el gordo reptil de piel amarilla, vestido de camisa hawaiana naranja, saco violeta abierto y pantalones del mismo color.
 -¿Quién diría que dos carroñeros le robaron a Sickboy?
 -Gordo de mierda- dijo Havok, echándole una mirada de odio.
 -Forro de escamas, no te la creas tanto porque nos agarraron.
 -Jejeje, así como están podría matarlos- se levantó, tronó sus dedos mientras se acercaba a ambos prisioneros. Un violento puñetazo de un guardia a la mandíbula arrojó a DíDí de su silla. El gordo empezó a pisarle la cabeza como si fuese una cucaracha, y la sangre salpicaba el zapato del gordo reptil.
 -Pero... no te voy a matar- bajo su pie-, SickBoy está ofreciendo una muy buena recompensa por ustedes.
”Llevenlos a la oficina, mañana nos contactamos con Sickboy.
 Dingbat.después de absorber la energía de varias personas, fue al deposito que servía de base para la banda.
 -Uauu, quién diría que era una banda tan grande... y encima tiene una barrera enorme alrededor! Por poco no me alcanza la energía para traspasarla.
 “Hmm, y a esos no los ví antes” pensó al ver a los tres guardias.
 -Je. Al boludo ese le reventamos la cabeza a patadas- dijo el guardia del medio, musculoso, de 2,00cm de alto, escamas verdes y ojos negros profundos como de cobra, y uniforme negro.
 -¿A quién? ¿Qué pasó que no escuché?- dijo el de la derecha, bajo y fibroso, de escamas azules, también con el mismo uniforme.
 -Al leprechaun prestamista ese que quiso probar suerte con el narcotráfico. Fuimos con el jefe a una reunión. El petiso colorado quiso venir con una de sus artimañas de contratos, y el jefe le dijo que se vaya a la mierda.
 -Jeje, se pusieron verdes y musculosos esos petisos.- agregó el de la izquierda, de escamas marrones y gordo.
 -Sí, como arvejas furiosas.- los tres ofidios rieron.
 -La cosa es qué- un frío extraño hizo que se callase. Una sensación totalmente desconocida. Sus ojos estaban poniéndose blancos.
 -¿M-mirko?- preguntó el gordo, apoyando su mano temblorosa sobre su hombro. Fue lo último que hizo. Las balas del rifle le reventaron el cráneo.
 -¡Bob! ¡¿Qué mierda te pa- le dijo el azul apuntando con el rifle, pero un balazo lo calló para siempre.
 “Muy bien, Mirko ¿no? Vas adentro y me vas a levar con mis amigos”.
 -¿Quién mierda sos?
 “Uuna amiga de los prisioneros. Bueno, a ver a ver, revisando memoria ¿cómo entramos?”.
 Controlándole el cuerpo abrió la puerta y entró a la parte de oficinas. Se dirigió a una puerta custodiada por dos guardias.
 -Mirko ¿Qué haces acá? preguntó uno de ellos, alto y delgado.
 -Cambio de guardia.
 -Pero no nos dijeron na- un rápido culatazo le apagó las luces. Antes de que el otro reaccionase lo agarró del cuello, y mirándolo fijamente a los ojos, Dingbat se pasó a su cuerpo.

 Dentro de una oficina con la puerta custodiada, que funcionaba de celda, los dos ladrones estaban sentados y esposados en silencio, llenos de heridas.
 -..Vos y tus planes de mierda.
 -Tsk...al menos no me dejé agarrar como un pete... y traje un trabajo, cosa que vos no hiciste en todo el mes.
 -Y mira como terminamos.
 -Mierda... sino fuera por estas cosas que nos pusieron.
 ”Aaaahh bueno, Quizas SickBoy nos ejecute... me quedaron bocha de cosas por hacer.
 -No fue tan mala vida...¿Algo que quieras decir?
 -Se...desde que te conocí que te quiero cagar a golpes.
 -Lo mismo digo.
 -Quiero un pucho.
 Unos fuertes ruidos que venían de afuera los alertó, ruidos de pelea. Fue muy rápido todo y el silencio volvió. La cerradura empezó a girar lentamente, sólo empeoraba los nervios de los dos prisioneros. 
 El picaporte giró, lentamente la puerta se abrió.
 -¿Qué pasó?- preguntó Havok al guardia que recién había entrado.
 -Nada mis muchachos ¡Servicio a la habitación!- sonrió y sus ojos brillaron espectralmente.  Mostró la pistola dispara-restrictores, que es lo único que lo saca. Los presos se miraron y sonrieron.
 El jefe y sus secuaces disfrutaban de un juego de cartas, mientras bebían y reían. Un mensaje le llegó al gordo, era del guardia.
“Jefe, los prisioneros tienen algo que decir”.
 El gordo grabó un mensaje de audio diciendo:-Que no jodan deciles, no hay nada que puedan ofrecer.
 -Tarde, jefe.- el gordo, sus secuaces y guardias miraron hacia la puerta abierta. El guardia y los presos ingresaron, nadie entendía nada.
 -Ey gordo bocón, venimos por lo nuestro- dijo DiDí. él y Havok rompieron sus grilletes.
 -¿Qué es esto?¡Traidor!
 -Nunca traicioné a nadie- del cuerpo del guardia salió Dingbat -¡BU!
 -¡¡ATAQUEN!!
 Apuntaron las armas y comenzaron los disparos, En vano, un poco menos de cinco segundos terminó todo en un charco de sangre cubierto de cadáveres mutilados. 
 -¡¡gghhaaa!!- Chilló el gordo que cayó al suelo- ¡N-no me maten, pueden irse, no los voy a joder más!! ¡Llévense lo que quieran!
 Havok y DíDí lo veían, patético, temblando de miedo y con los pantalones orinados.
Llegaron a otra opción.
 -Tenemos otra opción..
 -Sí....nos llevamos algo de tu mercancía y a vos te silenciamos.
 -¿Q-qué?! N-noAAAGHH!!- la cabeza del gordo reptil fue penetrada por la mano del coyote, la sacó y el cadáver cayó.
 -Uuugh.
 -Vayámonos ya.
 -Podríamos llevarnos algo más- dijo DíDí.
 -No hay donde llevarlo...- contestó Havok.
 -Tsk, dos cajas cada uno y fue- concluyó DiDi.
Dingbat comenzó a traslucirse.
 -Eu DíDí ¿puedo meterme en vos? Tengo poca energía.
 -Tsk...bueno, pero no me saques a mí-. El fantasma se metió dentro suyo.
 Inspeccionaron un poco, agarraron dos cajas cada uno y abandonaron el lugar.
 -Ey ¿los otros que atacaste no están vivos, Dingbat?
 -No, los maté a golpes, y a los que poseí les drené toda su energía- dijo la voz saliendo dentro de DiDi.
 -Tsk, que fiasco, se suponía que iba a ser un trabajo rutinario pero nos secuestraron y sólo pudimos llevarnos cuatro cajas.
 -Suerte que tenemos a nuestra vampira de la guarda.
 -Jijiii ¿Qué harían sin mí?

Capítulo n°3:
Paso en falso
 Pasaron cuatro meses desde que llegaron, y ya iban corriendo los rumores de un trío en el bajo mundo de los narcos no humanos radicados en la superficie, que robaba con métodos sumamente violentos a otras bandas, y que muchos de los mercenarios y caza-recompensas que los enfrentaron terminaron muertos.
 Pero eran solo rumores aislados, y sabían cómo y cuándo atacar discretamente. Hasta que su arrogancia y confianza los hizo arriesgarse, cometiendo un gran error...
Jueves 20/9/2018, 02:00 a.m. Cerca del Barrio Benítez..
 -Coche 2 ¿Cómo está la avenida?
 -Despejada, ningún vehículo sospechoso.- la camioneta oscura siguió su recorrido.
 -¿Vos, nuevo, ves algo por el espejo?
 -Nada..¿Por qué tanto apuro, que tiene de especial?
 -Merca, muy buena y tenemos un comprador groso.
 “Coche dos, vamos a tomar un atajo en la próxima esquina
 Tres cuadras después de doblar, el conductor vuelve a comunicarse con el auto de atrás:- Coche dos ¿cómo va todo?...¿Coche dos?- no hubo respuesta.-Nuevo ¿ves algo?
 -No... Nada.
 El conductor tanteó su revolver. No le dieron tiempo a prepararse. Frente a la camioneta apareció una figura encapuchada, el choque era inminente. Inesperadamente, el encapuchado, levantando su rodilla, frenó violentamente la camioneta con una tosca patada frontal, abollando el capot y empujándola hacia atrás.
 Aterrado, el conductor tomó coraje, abrió la puerta y bajó de la camioneta apuntando con la Desert Eagle negra, estaba esperando a que la figura se moviera. Se movió, el conductor disparó al objetivo, desapareció. El conductor cayó pesadamente e inconsciente.
 El aterrado novato lo vio todo, temblaba del miedo. La figura volvió a desaparecer. Los nervios y el miedo se apoderaron de él.
 Súbitamente la puerta se abrió de golpe.
 -Baja y ponete contra el capot y cerrá los ojos. Llegas a abrirlos o te moves y te mato.- bajó siguiendo las instrucciones dadas.
 Oyó el sonido de un auto acercarse y el sonido del baúl de la camioneta abriéndose. Un rato después el vehículo se fue. Ya no sentía a los asaltantes.
 Abrió los ojos temerosamente. Se habían ido y con ellos se llevaron la mercancía.

 Notas de Lili
Caso: Asalto a narcos humanos por no humanos
Fecha de inicio: 24/09/2018
Fecha de finalización:28/09/2018

 -Y eso fue lo que pasó- dijo “el novato”, el polaco Novak, que estaba junto al jefe narco Federico Guglielmo, un narcotraficante radicado en Belgrano pero que trabaja en los barrios aledaños también.
 -Mm..sí, es un no-humano más que seguro, o un humano extraordinario, pero no sabríamos decirles qué o quién es- les dije-, pero déjenos el caso. Sólo una condición: no hagan más negocios en nuestro barrio y no vendan a menores. Y me puedo enterar- les dije mirándolos con la mirada con la que intimido a monstruos.
 -S-sí, sólo háganlos mierda.
 Se fueron y aflojamos toda la actuación.
 -....¿Es cierto que tenes ese nivel de clarividencia?- preguntó Alex.
 -Nnoo pero ue- sí, medio verso.
 -Bah, no nos dieron mucha información- se quejó, como siempre, Gastón.
 -No deben ser muchos, ni siquiera una banda de narcotráfico. Deben ser ladrones- agregó Alex.
 -Concuerdo con vos, parecen bastante amateurs. Busquemos si hubo ataques así a otras bandas humanas y no-humanas.

 Esto es lo que pudimos averiguar unos días después: Son una banda de tres no-humanos, ladrones de narcos (que después obviamente la revenden). Ya robaron a un par de bandas, y parece que se rajaron para la superficie porque jodieron con quien no debían.
 La posta es que ni nos metemos con bandas narco no-humanas, a menos que se metan con humanos comunes. YYY en este caso más que nada porque se metieron en nuestro barrio.
 Enn fin, ya sabíamos la apariencia de dos de ellos, la del tercero hay rumores nomas. Ahora, la cosa era ver como los agarrábamos, no son de descuidarse mucho.
 Aunque no crean a quién se le ocurrió, fue a Gastón el que dijo:- Armemos una tramoya. Pongamos a otra banda como carnada.
 -Que idea más idiota.
 -Ni tanto- dijo Alex (¡eso sí que fue raro! ¡Alex estando de acuerdo con Gastón! ¡algo muy bueno o muy malo iba a pasar!)- .Busquemos algo grande, dejamos correr el rumor entre los narcos y cuando se confirme una venta la viralizamos.
 Obviamente que eso iba a ser un problema, pero el “ojitos dorados” ya contaba con ello.
 -Hay riesgo, sí, pero puede que sea la manera más rápida.
 Alex se encargó de la búsqueda de algo “gordo”, y lo encontró. La venta de unos  productores de LSD de gran calidad. Un comprador apareció y Alex aprovechó. Viralizó la charla y el punto de encuentro.
 Ya estaba armado el escenario

 27/09/2018, 23:30hrs, una construcción edilicia abandonada, costanera sur, cerca de la Reserva Natural..
 No llegaban más y los nervios subían. Pensábamos en todas las posibilidades.
 Una camioneta negra había aparecido ¿Quién era? Ni idea.
 Al rato pasó una de las posibilidades, otros carroñeros aparecieron. Llevaban rehenes, quizás los compradores.
 Ya parecía broma, otras dos camionetas aparecieron y todos bajaron armados, apuntando a los otros (no voy a mentir, un poco culpable me sentía, nosotros convocamos esto... bueno, eran narcos). Pero ni rastro de ellos, hasta que ¡pum! Las luces de los autos y las pocas que habían alrededor se apagaron. Podía notar la confusión en sus caras. Algo malo iba a pasar.
 Rápidamente, algo comenzó a atacar. Caían y salían arrojados a golpes. El miedo y confusión se apoderó del lugar.
 -¡Ahí está!- gritó Gastón. Era un sujeto encapuchado, el licántropo.
 Sólo quedaban los narcos principales.
 Un milagro para ellos, el comienzo de nuestra jugada. Activé el sello que había hecho hace unas horas. El atacante ya no podía moverse. Con una veloz arremetida, Gastón lo bajó con un gancho descendente a la cabeza.
 Los narcos que estaban vivos o conscientes se fueron, seguro Alex les dijo.
 El objetivo seguía inmovilizado, era hora de aplicar el sello definitivo. Algo salió mal. El sello del suelo se estaba resquebrajando, varios esqueletos monstruosos salieron de la tierra. No podía creerlo, ese sello que había puesto llegaba hasta tres metros bajo tierra, y esos esqueletos eran de alta invocación.
 Había alguien más, y no tarde en descubrirlo. Por poco bloqueé su patada.
 El objetivo quedó libre, y yo tenía a un nuevo enemigo en frente mío.
 La pelea se dividió en dos frentes.


Capítulo n°4:
Coyote vampiro, total inmortal y humanos apaleados

 La pelea se dividió en dos frente, Lili contra Havok, Alex y Gastón contra DíDí y Dingbat.
Lili había sido arrojada por la patada de Havok. Rápidamente extendió sus hilos pero Havok fue más rápido.
 -Ola de muertos- pronunció levantando su palma al frente. Una ola de tierra y esqueletos aullantes con una enorme boca central en forma de trituradora avanzó hacia ella. Estando ya a 50cm de la colisión Lili invocó a tiempo una barrera protectora que al chocar la ola contra ésta se desintegró junto a un grito de agonía, pero el ataque no cesó. Detrás de la desintegrada ola venía Havok velozmente. Tiró un puñetazo recto diestro contra la barrera, desestabilizándola fuertemente, hasta que logró atravesarla y romperla. Tiró una patada circular contra sus costillas, lanzando a la sacerdotisa hacia la derecha. El nigromante pisó con la misma pierna, avanzó dando una vuelta y pateando una patada circular con la misma pierna de nuevo. Lili esta vez se la agarró, lo arrojó al suelo y sin soltarle la pierna lo rodeó con sus hilos.
 Haciendo algo de fuerza pudo zafarse, se apoyó sobre sus pies, saltó y le encajó un giro talón a la mandíbula izquierda, Lili frenó sobre sus pies.
 Una pausa se produjo en el combate.
 -No parecen policías, ni mercenarios- dijo Havok- ¿Por qué hacen esto?
 -Porque se metieron a hacer negocios en nuestro barrio.
 "Y que raro que un humano trabaje con seres no humanos.
 -Es más normal de lo que crees, y hay varios en la Tierra Subterránea.
 “Son sólo chicos defendiendo su barrio.. Pero son buenos. Vamos a tener que eliminarlos”.
 Lili desplegó sus hilos cortantes, atravesando a toda velocidad el aire. Un aura rara rodeó a Havok, dijo unas palabras y del suelo emergió una serpiente de tierra y esqueletos. El choque fue brutal, Lili se cubrió a tiempo con una barrera esférica.
 La serpiente se movía por todos lados, levantándo tierra de los costados de los surcos que dejaba a su paso. A Lili le costaba cada vez más mantener la barrera. En un momento sintió la fuerza aplastante de las mandíbulas llenas de esqueletos que rompió la barrera, y sin aviso fue engullida, cayéndo por un oscuro esófago lleno de cadáveres aullantes y hambrientos.
 -Chicos tontos...
 Súbitamente, los cadáveres de la serpiente gritaron. Un fuego verde que comenzó en el medio se expandió por el resto de la bestia. Cubierta por una esfera de energía salió Lili, apuntando con su palma a la dirección de Havok. Havok sintió energía circulando bajo sus pies. Estaba dentro de un circulo mágico que comenzó a iluminarse. No podía salir, y su desesperación creció al notar que tipo de conjuro era: de purga.
 Una gran columna de fuego verde se elevó.
 -¡¡HAAAA!!- de un grito deshizo la llamarada. Su cuerpo quemado comenzó a regenerarse.
Había algo raro en él notó Lili, una energía, energía de los espíritus.
 Lili bajó a tierra y de sus dedos extendió unas cadenas como de motosierra. No iba a ser un combate fácil.
 Gastón y Alex pasaron a la formación de ataque en equipo. Gastón tiró un gancho horizontal hacia DíDí, quien lo esquivó bajando su cabeza yendo a su -derecha, pero no vio el filo de Alex. La fría hoja destelló, sólo dejó un corte en la frente. La sangre que bajaba cubriendo su rostro hizo que le subiese la adrenalina.
 Una puñalada por debajo de la quijada ascendía. En menos de un parpadeo, torciendo el torso a su izquierda hacia adelante, lo eludió, tiró un rápido puño recto .
 “Me dejó sus costillas libres” pensó Alex, apunto de lanzar un corte. Un rápido dolor lo detuvo. DiDi había tirado un zarpazo zurdo en gancho a la yugular. Alex por reflejo ni bien sintió el dolor apartó la cabeza. La mano derecha llena de garras de DiDi se aproximaba a la garganta de Alex. De un largo paso hacia atrás el humano retrocedió.
 DíDí volvió al ataque con un zarpazo ascendente por debajo del mentón, iba directo a arrancarle la cabeza. Algo venía, un puñetazo diestro en volcada por parte de Gastón, avanzando a su izquierda.
 Repentinamente, una metralla de rayos impidió el ataque. Gastón y Alex se replegaron con un par de heridas. Alzaron la vista y vieron al tercer miembro.
 -No bajes la guardia, DíDí.
- Tsk..se, se, como digas.
 Los dos humanos se sentían inhibidos.
 -Ey ¿Qué hacemos?
 -....Contra ese espíritu no podemos hacer nada, Lili es la que se encarga de eso.- dijo Alex- Tendremos que atacar lo más rápido posible y evitarla a ella.
 -Enanos, está bastante divertida la cosa, pero yo ya me quiero ir. Voy a dejar de boludearlos.
 DíDí comenzó a transformarse hasta adoptar una forma licántropa, con piernas, cola, pelaje y cabeza de coyote. Encima de su cabeza seguía teniendo su cabellera pero con la parte de atrás más larga.
 -Eso no me lo esperaba.
 La bestia bajó apoyándose en sus cuatro patas y de un impulso desapareció. Como un viento cortante, la bestia pasó entre Alex y Gastón, dejándoles un par de cortes. Frenó, tomó impulso y fue al ataque otra vez. Gastón fue listo para el contraataque con un recto. DíDí apoyó sus patas contra Gastón, se impulsó cambiando de dirección.
 “¡Lo sabía, su objetivo es Alex”
 Con un ataque de zarpazos de garras cubiertas por cuchillas de aire fue hacia Alex, que las bloqueaba rápido con su espada. Era lo único que podía hacer, bloquear y esquivar los garrazos, las mordidas y sólo atacar cuando veía un hueco, sin mucho efecto.
 Gastón apareció por detrás, listo para dar un gancho horizontal. Un torbellino ascendente de murciélagos de energía lo detuvo dejándole cortes en todos lados.
 -Ni te gastes, lento- dijo DíDí. Arrojó un zarpazo dejándole un feo corte en los dos antebrazos del colorado, que apenas llegó a bloquear.
 “Creo que voy a tener que usar esa técnica...voy a quedar postrado dos días”.
  El coyote lanzó tres largas cuchillas de aire condensado. Ni llegaron a rasparlo, Gastón desapareció. El coyote no sentía su presencia, y cuando lo hizo fue tarde. Un violento recto diestro a la mandíbula impactó, tirándolo a la derecha.
 Lucía diferente con sus ojos blancos y sus patillas y cejas erizadas.
 DíDí avanzó, agazapado, y lanzó una patada con giro circular para rajarle la cara. El gancho al estomago llegó antes, la bestia retrocedió sin aire. No era el mismo, su velocidad y fuerza estaban al triple.
 Fueron al ataque, DíDí lanzó un potente aullido ventarrón, apenas frenó al colorado, lo suficiente como para poder acercarse con sus garras. Una feroz serie de zarpazos se acercaban pero no lo tocaban, Gastón los esquivaba facilmente. El colorado amagó al frente, DíDí lanzó una cuchilla de aire condensada. Cayó. Un gancho horizontal brutal impactó en las costillas flotantes izquierdas, otro en las flotantes derechas y uno más a la cabeza, terminando con un recto diestro al la punta del hocico. Y con un destello cortante descendía Alex. DíDí apenas llegó a cubrirse, recibiendo un corte desde la clavicula hasta la boca del estomago, que no fue fatal porque retrocedió a tiempo. Los dos humanos avanzaron listos para el remate. Una onda expansiva los detuvo, causada por la unión del espíritu de Dingbat con el de DíDí. Sus garras se volvieron rojas, así como sus ojos y cabello, su pelaje pasó del gris al blanco.
 Los dos humanos fueron al ataque, Gastón se adelantó. Iba a un choque de puñetazos contra zarpazos. O eso creyó. La bestia lo agarró del brazo derecho y lo acercó a sus fauces, cerrándolas en su cuello, levantándolo. La sangre desbordaba de la boca de la bestia, manchando su blanco pelaje. Sus colmillos comenzaron a succionar la sangre del humano.
 -¡Gastón!- Alex se dirigió con una fuerte energía asesina emanando de él. La bestia soltó a Gastón y se lanzó al ataque girando como una rueda en el aire, con sus garras de las manos y las patas extendidas y, cubiertas de cuchillas de aire condensado, que colisionó contra la katana de Alex, cubriéndose con ella en horizontal.
 Costaba retenerlo, incluso un par de cortes al abdomen recibió. Hasta que en un momento salió en diagonal con una vuelta, dando un corte horizontal. DíDí giró cambiando de rumbo y chocó un zarpazo horizontal contra la espada, ambos salieron disparados hacia atrás. Alex adoptó una pose de batou, DíDí una de tres cuartos, con su pierna y brazo izquierdo adelantado.
 Por un momento el tiempo se detuvo, se tensó, y en una milésima volvió a correr. Desaparecieron.
 Fue un cruce veloz. DíDí tiró un ataque frontal, Alex un corte en diagonal descendente de su batou. La espada y el zarpazo se rosaron mutuamente. Velozmente Alex desvió su ataque, el coyote comenzó a bajar su velocidad cuando sintió la punta metálica penetrando el pecho, hacia el corazón. De un pasó se libró de ese peligró, dio una rápida vuelta con salto, y le impactó una patada circular zurda detras de la cabeza. Alex salió arrojado por el golpe, apoyó su mano, giró y apoyó los pies mientras retrocedía.
 Respiraba agitadamente con la guardia en alto. La sangre caliente le caía por la espalda, pero no podía dejar de temblar. Veía a la bestia acercarse, lenta y con paso seguro. Alex estaba atento a todo, listo para el contraataque, pero sabía que tenía pocas chances.
La bestia ya estaba cerca. Pasó a su lado.
 -No nos jodan más, no tienen chances. Sigan en la suya.
 Alex no se movió hasta que se fue. Se levantó y corriendo se aproximó a Gastón, estaba mal pero no corría riesgo, por ahora.
 Lili salió lanzada hacia atrás nuevamente por un fuerte golpe. Estaba llena de heridas, sólo contaba con dos de las seis cadenas. Havok desactivó la posesión del Total inmortal.
  -Ni te gastes, con la energía que te queda no podes hacerme nada.
 Lili hizo caso omiso. Havok notó bajo sus pies un circulo mágico.
 -Un hechizo de sellado de poder...- comenzó a caminar pesadamente hasta que salió y desapareció, reapareciendo frente a Lili, impactándole una patada frontal al pecho, empujándola.
 "¿Lo ves? No sirve de nada... por hoy se pueden ir, pero no vuelvan a buscarnos

 Reflexiones del último caso, 05/10/2018
 Pasó una semana desde eso. Estamos mejor, pero seguimos heridos.
Apenas terminé mí pelea, fui como pude a donde estaban mis dos compañeros. Llegué a tiempo, Gastón estaba bastante mal, tuve que emplear una gran parte de mi poder para curarlo.
 Hubieron varias bajas humanas y heridos graves. Con esto aprendimos a que debemos investigar mas a nuestros objetivos.
 No me gusta decir esto pero por ahora vamos a dejar el caso.
Hay que entrenar más.


Capítulo n5:
Killer wolf
 28/09/2018, terreno de construcción edilicia abandonada cerca de la Reserva Natural, Costanera Sur, dos horas después del combate...
 Una figura de 2,00cm, vestida con un piloto de gabardina, revisaba la escena del crimen. La sangre y los miembros estaban por todo el lugar. Vio el interior de la camioneta, se habían llevado la mercancía. Otra cosa que notó fueron rastros de pelea. 
 Más adelante olfateó la sangre de humanos, poco comunes, pero eso no era lo que buscaba. Encontró muestras de sangre no humana y la de un humano subterráneo, que eso sí era lo que buscaba, en la tierra, y algunos retazos, y los guardó. “¿Serán ellos?” pensó a partir de las pistas.
 Se acercó a un cadáver que lucía bastante entero y no con mucho tiempo de deceso.
 -Éste va a servir- se arrodilló ante el cuerpo. De su bolsillo sacó un colgante en forma de calavera, dentro de sus cuencas se veía un diamante violeta. Lo dejó pendiendo sobre la cabeza del cadáver, recitó un conjuro y el cadáver comenzó a despertar y convulsionar.
 -Necesito que me digas quíen fue.
- Uuuughh ...ghh.. dos tipos aparecieron y-y empezaron a mat-t-ta-r.. garras.
-¿Qué más?
 -Tres humanos aparecieron... lucharon.. c-cadá-veres sal-lían del piso. y u-u-n l-lobo.
 -Descansa- apartó el colgante y el cadaver volvió al descanso eterno.
 “Sí, son ellos”.
 
 -AAUUCH.. ese pendejo de mierda.. La concha de su madre y su espada- puteaba DíDí mientras salía de bañarse.
 -Qué raro lo de esos humanos, que fuesen tan fuertes- comentó Dingbat.
 -Tsk.. novatos..- siguió DíDí mientras se cocía los cortes.
 Havock sólo pudo agregar:- Novatos pero te dejaron bastante marcado.
 -Callate que vos andas con los brazos quemados.
 -...Novato...
 -Necrófilo de mierda- se levantó y caminó hacía él.
 -Pulgoso drogadicto- contestó Havock, también yendo al cruce.
 Estando a un paso de distancia, cara a cara, quedaron paralizados por una baja de presión. Dingbat metió mano en el asunto.
 -No peleen.
 -Aaaaghh, no hagas esoo.!!
 -Q-que frío...
 Una noche más tarde, Balvanera, terminal de trenes de la linea Sarmiento, debajo de los baños...
 Bajo los baños se encuentra una especie de ghetto, con mercado de todo tipo, bares y demás, de unas cuatro manzanas a la redonda. Es un sitio de reunión de distintas especies inmigrantes, antropomórficas y humanoides, que viven en la superficie, para hacer todo tipo de negocios, o sólo para reunirse en un sitio sin humanos.
 Dentro de un bar (una pocilga, mejor dicho),un grupo de humanoides hablaban y reían a los gritos. Uno de ellos, de piel blanca, delgado, con ojos negros, cabeza llena de largas espinas caídas como de puercoespín, se levantó con dirección al baño.
Ya en el baño, dentro de las cabinas, sacó su mercancía, una bolsa de polvo rojo.
 -Aaah, precioso, hora de hacer lo tuyo- sacó un poco con una cuchilla y de una fuerte inhalada entró por una de sus fosas nasales.
 Un toque de puerta inoportuno.
 -Ahí vaa...- contestó y dió otra jalada. Los golpes sonaron más insistentes.
 -Ahí va, forro!
 Un silencio de tres segundos. La puerta se partió al medio por un puñetazo de un largo brazo cubierto por una manga de piloto de gabardina. Una fuerte mano lo agarró de la nuca y le estrelló la cara contra los azulejos, la sangre caía de entre las grietas.
 -Dame el número del coyote.
 -¡¿D-de qué me ha-blass?!
 -Me dijeron que sos cliente habitué , así que habla.- contestó, agarrándole el brazo izquierdo con la mano que le quedaba libre, llevándoselo contra la espalda y subiéndoselo bien arriba.
 -¡¡AAAGHHH! ¡¡T-tengo una tarjeta! ¡Por favor, soltame!!
 Le soltó el brazo. Temblando, le dio la tarjeta, de un tirón se la sacó.
 -Gracias- hundió aún más la cabeza del drogadicto contra la pared, y un crudo y quebrajoso  sonido resonó violento en el baño.
 Fuera del bar, en una esquina, un idiota hablaba descuidadamente por celular. En un parpadeo su celular fue sustraído y un fuerte golpe lo durmió.
 -Listo, ya tengo todo.
Dos noches más tarde...
Ya habían pasado cuatro noches desde la emboscada. Cuatro noches tranquilas en las que no hicieron nada, tratando de no llamar la atención.
 DíDí dormía. El celular a su lado sonó fuerte, despertándolo. Medio a las puteadas lo agarró, un mensaje había llegado.
 “Hola, todo bien? ¿tenes ojo de dragón?” decía el mensaje.
 DíDí:- Hola ¿de dónde sacaste el número?
 Sujeto:- Un amigo me lo dio, Picks.
 DíDí:-Ah se, lo conozco. Sí, tengo ¿Cuánto queres?
 Sujeto:- 200grs.
 DíDí:-Oka, serían $3000.
 Sujeto:- Daleee ¿nos vemos en el bar Drex? ¿en el ghetto bajo Lavalle tipo 22hrs?
 DíDí:- Oka, salgo.
 Rápido se cambió, agarró 200grs y se prendió un pucho.
 -Ey ¿Qué pasó?- preguntó Dingbat.
 -Salió una venta, vuelvo en un rato.
  -¿Quién es?- preguntó Havok.
 -Un drogón cualquiera, nos juntamos en un bar.
 -No hagas cagadas que estás todo lastimado- le dijo Dingbat.
 -No jodas.- dijo y se fue.
 Una hora después, ya en Lavalle, se aproximó a la puerta de un burdel, dijo una contraseña, la puerta se abrió y bajó por una escalera. Era la entrada al ghetto.
 Un rato después, ya bajo el ghetto, entró al bar Drex. Pasó media hora de las 22hrs, y el sujeto ni apareció. Tampoco contestaba los mensajes.
 -Mierda- puteaba largando el humo del cigarro.
 Otra media hora después, otra botella de cerveza y sin noticias.
 -¡Ey, hermano licántropo!
  DíDí oyó eso y miró por encima del hombro. Vio a un sujeto humanoide, alto, de ojos negros grandes, de dientes afilados, orejas puntiagudas, cabello negro en la parte superior y trasera, atado y largo en la parte de la nuca, y rojo a los costados. El flequillo largo y medio ondulado le tapaba el ojo derecho y llegaba hasta por debajo de la nariz. Su estatura estaría al rededor de los 2,00cm, de extremidades largas, vestido con un piloto, remera y jeans ajustados, ambos negros y borcegos caña corta.
 -Medio, de parte materna, mi papá era humano.
 -Seguro que era una gran mujer- dijo sentándose a su lado.
 -Era una drogadicta, y mi viejo un infeliz.
 -No podemos elegir a nuestros padres.. un brindis, por nuestros viejos.
 DíDí lo miró extrañado pero alzó su chopp y lo chocó con el del desconocido.
 -Vos también sos un licántropo... pero no te saco.
 -Aaah sí, soy lo que se dice un chrisoción, o aguara guazu para algunas tribus humanas, o simplemente lobo de crin. Somos bichos raros.
  ”Remi, un gusto.
 -DíDí.
 -¿Esperas a alguien?
 -No.. ya ni viene.
 -Ey, dos botellas de birra y dos bandejas de papas fritas con salsa fuego.
 Dos horas y varias botellas después...
 -Los Ramones eran unos lumpenes, unos nenes bien. Aguante La Polla- le dijo Remi.
 -Callate, boludo, sin los Ramones no hay nada. Eran de barrios bajos.
 -...Igual las bandas punk de la Tierra Subterránea son más crudas
 -Se... tenes razón.
 -¿Cuánto vamos?- preguntó Remi.
 -Ni idea...¿Tenes para garpar?
 -Mmm..no..rajemos
  Los dos se levantaron con carpa y se fueron a la mierda.
 Ya unas cuadras más adelante.
 -Haa!, nunca aburre eso.
 -Ey,me tengo que ir yendo. Fue divertido.- reconoció DíDí.
 -Habría que repetirlo...
 DiDi pegó la vuelta despidiéndose, en dirección a la salida, o eso hubiese querido. Sintió el frío metal tocándole la cabeza.
 -DíDí Coiotl, quedas bajo arresto por robo, narcotráfico, y asesinato de humanos de La Superficie.
 -Ya sabía que había algo raro.
 -A menos qu- Remi calló cuando tuvo que esquivar la patada de DíDí, una circular diestra que se dirigía a las costillas. Remi la agarró, estaba apunto de barrerlo. El coyote se zafó, sus garras salieron y contraatacó con una serie de zarpazos múltiples, un par bloqueados, otros no.
 Un fuerte zarpazo ascendente de Remi cortó el ataque del coyote, levantándolo. DíDí pudo retroceder saliendo del rango de ataque.
 -Je Je Je.. iba a buscar una forma fácil pero no me dejas opción, carroñero- Remi se transformó en su forma licantrópica original, de brazos largos de pelaje negro, su cara simil a la cruza de un lobo y un zorro, su cabellera negra crispada arriba y larga de la nuca hacia abajo, el resto del cabello era rojo, sus colmillos brillaban con la luz amarillenta de los faroles.
 -Eh.. te la debo.. chau- diciendo ésto, DíDí echó a correr a toda velocidad.
 -¡¡GRRRRRRRRGGG, CARROÑEEROOOO!!
 De una patada, DíDí abrió la puerta del falso cabaret, tirándola abajo junto a su guardia, y siguió a las corridas por Lavalle, esquivando a la confundida multitud. Seguido a esto, la gente entró en pánico cuando la bestia colorada salió a la superficie, corriendo a largas zancadas en cuatro patas.
 Llegaron a la avenida 9 de Julio, DíDí eludía y saltaba por encima de los autos mientras era perseguido muy de cerca por la bestia, que destrozó varios capots a su paso. DiDi se escabulló una calle adentro, Remí no llegó a alcanzarlo pero su bola de fuego disparada desde su boca sí, destrozando un par de autos y vidrieras. El coyote aprovechó la onda expansiva y saltó. “¡Hijo de puta! ¡está loco!” pensaba mientras ascendía corriéndo por la pared de un edificio.
 Por debajo, el lobo de crin ascendía, poseído por la violencia. El coyote siempre sacaba tres zancadas de ventaja. Violentamente, Remi lanzó tres cuchillas-zarpazo de fuego, DíDí las esquivó por poco, terminando con unas heridas en su pierna derecha. De un salto logró llegar a la terraza.
 Iluminada por la luna, la figura de Remi apareció descendiendo desde lo alto. Aterrizó agazapado. Se irguió sobre sus 2,00cm de altura.
 Aunque la luna lo iluminaba desde atrás dejando su parte frontal en sombras, DíDí podía ver los ojos amarillos inyectados en sangre y los blancos dientes de la sonrisa jadeante.
 -Mierda, no queda otra...- DíDí se transformó. Ambas bestias se pusieron en cuatro patas, gruñéndose, midiéndose mientras caminaban en circulo, esperando al ataque.
 El combate empezó, era una lucha de pura ofensa, zarpazos, mordidas y patadas. Remi con sus garras de fuego, y DíDí con sus garras de viento condensado. El lobo comenzó a sacar ventaja atacando a las heridas del combate contra los humanos. “¡Hijo de putaa, notó las heridas!”, pensó mientras esquivaba y contraatacaba.
 Velozmente, Remi tiró un golpe recto con sus garras a la cara del coyote. Un amague. Una patada frontal con las garras de fuego se dirigía a la garganta. Se cubrió. La pierna bajó pesada, un recto diestro con las garras-cuchillas de fuego al frente impactó contra el hocico, seguido de un brutal zarpazo en gancho descendente a la mejilla derecha, una patada circular a la pierna izquierda, finalizando con un giro patada zarpazo circular a la mandíbula izquierda, arrojándolo contra el borde izquierdo de la terraza.
 Había algo raro en sus ataques, lo hirió, sí, pero no de forma letal.
 Remi se aproximaba lentamente, se detuvo a unos dos metros, se puso en cuclillas y prendió un cigarrillo.
  -Como te iba diciéndo, estás arrestado... a menos...
 -¿A menos que?
 -A menos... que aceptes colaborar para capturar a SickBoy.
 -...Chupamela.
 -Ey, con suerte a cambio les den trato preferencial.
 ”Yo no soy policía. Mi compañero y yo antes eramos criminales a tiempo completo.
  -¿Y cómo terminaron laburando de ratis?
 - No somos ratis... digamos que hicimos una grande, tanto que nos iban a ejecutar.. a menos... que trabajásemos para ellos acá arriba como agentes encubiertos, por tiempo indeterminado. ¿Qué decis cachorro, aceptas?
 -...Andate a cagar- desapareció rápido. Reapareció dando un rodillazo al mentón de Remi, cargó aire en su pecho y de un aullido lanzó un fuerte viento que golpeó y arrojó al lobo.   Dio una vuelta al frente con dos garrazos cuchillas de aire al abdomen, pisó y avanzó lanzando múltiples garrazos a la misma zona, la sangre salía violentamente manchando el pelaje de su hocico. Saltó hacia la garganta, abrió sus mandíbulas y las cerró sobre el cuello.
 -JAAA ¿Qué pasó, cachorro?- los colmillos no atravesaron los vasos sanguíneos.
 Remi apoyó la palma derecha de su mano cubierta en fuego contra el abdomen, y de una pequeña explosión se lo sacó de encima al coyote, que salió disparado nuevamente contra el borde de la terraza. DíDí sentía un horrible dolor pero sacando fuerza de su rabia pudo ponerse de pie.
 -Coyote, ya me cansaste, ya me da igual si te mato o no.
Ambos adoptaron pose de combate nuevamente en cuatro patas. Dos milésimas después fueron al ataque, corriendo hacia el choque y saltaron. Remi saltó atravesando el aire como un ariete de fuego, DiDi estaba envuelto en un viento arremolinado, formando un taladro de aire.
 Súbitamente, DíDí, apoyando sus manos sobre el hocico de Remi, dio una vuelta hacia adelante, terminando por detrás de él, y de un empujón con sus patas traseras contra las del lobo lo hizo descender a más velocidad yendo contra el borde de la terraza, rompiéndolo y cayendo en picada. Volteó mientras caía, y confundido, vio a DíDí asomarse.
 -Te dije que no queria pelear.
 -¡¡GRRRRR, CARROÑEROOOOOO!!!- gritó lleno de ira mientras caía.
 Antes de impactar contra el piso un auto lo chocó, dejando aboyado el capot. El conductor quedó paralizado del miedo, así como todos los transeúntes. Un licántropo cayó de vaya a saber dónde y huyó perdiéndose entre las sombras de las calles.
Unas dos horas después, en la casa, DíDí volvió.
 -Ey ¿Qué pasó?- preguntó Havok al verlo todo herido.
 -....Cliente complicado.
 -Sos un giil, no aprendes más ¡Te dije que no hagas cagadas!- lo regañó Dingbat.
 -Me voy a bañar y después me voy a mirar para adentro.
 En algún recoveco vacío del microcentro, un celular sonaba.
 -Hasta que prendiste el celular- dijo una voz saliendo del celular de Remi.
 -Las cosas se alborotaron un poco.
 -¿Pudiste atraparlo?
 -No.
 -Si hubiésemos estado los dos lo agarrábamos.
 -No era más fuerte que yo, pero sí que era astuto y se escabulló.
 -...No cambia lo que dije.
 -Anda a cagar...¿Me pasas a buscar?
 -En...cuarenta estoy.
 -Tsk, que mierda... Bueh, apurate.
 
Lo que se dice una noche de perros.

Capítulo n6:
Evil woman

 La casa, 17/10/2018, 02:00hrs...

 un creciente ruido en avance de muebles rompiéndose y cosas golpeándose iba en aumento, hasta llegar a la ventana, culminando en un estallido de vidrios rotos. Un gato negro atravesaba éste, seguidamente salieron DiDi y Havok.
-¡¡Aaaghh, por eso odio a los gatos! ¡no son de fiar!
El felino, veloz, se había adentrado en la oscuridad. Su presencia era difusa y no poseía olor, esto le dificultaba las cosas tanto DiDi como a Havok.
-¡Todo esto pasó porque trajiste a esa cosa a la casa!
 La casa, 16/10/2018, 16:00hrs....
La puerta de la casa se abrió, entrando Havok con un par de bolsas.
 -Al fiin! Me cago de hambre ¿por qué tardaste tanto?
 -Bueno...esta amiguita me siguió un par de cuadras, y como no desistió... me la traje.
 Y apareciéndose por detras de las piernas del nigromante, salió ese animal, perteneciente a  una de las especies más queridas pero a la vez llena de supersticiones.
 -Mauu =l.l=S …
 -¡Aaaaayyy, que lindaa!!- dijo dingbat, acercándose a la gata, que, por el contrario, se sintió muy a gusto con el espectro y sus caricias, no así con DiDi.
 -¿Qué carajo hace ÉSO acá?- dijo amenazadoramente mirando a la felina negra, que en respuesta siseo y se fue contra las piernas de Havok.
 ”A la que te me acerques te como. Estos bichos no son de fiar.
 La gata maulló de modo defensivo.
 -Veni- dijo Havok, y la gata saltó a sus hombros.
 El resto del día transcurrió normal.
 01:50hrs, 17/10/2018...
 Entre las sombras, la gata merodeaba la casa, como buscando algo, Mientras los dueños de la casa dormían (Dingbat estaba en una especie de estado de reposo), o eso creyó ella. DíDí no estaba completamente dormido, y fue ahí cuando notó algo inusual.
 -¡Gata de mierda, te voy a matar!- el coyote se despabiló y de un salto empezó a   perseguirla, seguido por Havok, por toda la casa rompiendo muebles.
 La gata tomó velocidad, saltó hacia la ventana y rompiéndola la atravesó, seguida por sus perseguidores...

 -Y bueno... ¿yo que sabía que esa cosa nos iba a robar el Speed Freak?...Dingbat ¿podes verlo?- preguntó el nigromante
 -Sí- tenía su campo sensorial desplegado-, está a dos cuadras al oeste.
 -No es nada- dijo DíDí, y avanzó rápidamente siguiendo las indicaciones de Dingbat. La olió, a cien metros de distancia. Bajó su ritmo, la respiración y su energía. En un instante aceleró, su mano estaba apunto de capturarla. A último instante, La gata escabulló.
 -Dejame a mí- Havok alzó su mano e invocó a dos águilas de cadáveres que persiguieron persistentemente a la gata. En picada descendieron desde ambos costados del felino extendiendo sus patas llenas de garras. El esquivo animal tomó impulso y viro en la esquina
-Se acabó- el nigromante extendió su mano y del suelo surgió un grotesco, enorme y serpenteante brazo finalizado en una mano compuesta de cadáveres, avanzando veloz y grotescamente, llevándose a su paso a las aguila, integrándose a la aberración. La gata tuvo que aumentar su velocidad, saltando entre ventanas y trepando paredes. Fue inútil, la fuerte mano se cerró sobre ella. Todo el serpenteante brazo invocado entró en un proceso hiper-acelerado de necrosis disolvente.
 “Eso fue nigromancia de buen nivel..¿ u otra cosa?” pensó Havok.
 No había rastros del felino.
 “Se fue a la izquierda, dos cuadras desde la esquina detrás de ustedes. Hasta acá llega mi campo, el resto depende de ustedes” les dijo Dingbat, telepáticamente. Dieron media vuelta y se dirigieron hacia donde la fantasma les dijo. Cuando llegaron al punto especifico vieron a una figura femenina humanoide vestida de negro, alumbrada por la tenue luz amarillenta de ese pasaje, vestida con un pantalon acampanado, algo que lucía como un buzo-blusa con capucha, guantes negros gruesos cubrían sus manos, y una mascara en la que sólo se veía un triskel dorado.
 Reanudaron la persecución, corriendo velozmente por la pared, ascendiendo con largas zancadas. Cuando llegaron al borde ella ya estaba del otro lado de la terraza, saltando al próximo edificio.
 -No otra vez- dijo DíDí, transformándose mientras corría velozmente . Havok extendió su mano y del piso de la terraza del edificio del frente surgieron manos de cadaveres tras los pasos de la ladrona, sin resultado.
 DíDí saltó hacia el próximo edificio, descendiendo giratoriamente como una rueda, no había forma de esquivarlo. De la punta de los dedos de los guantes de la mujer salieron unas garras metálicas, un zarpazo ascendente rasgó levemente la garganta de DíDí, que no fue letal porque lo había bloqueado y frenado. En menos de un parpadeo la ladrona dio un violento giro talón diestro a la mandíbula del coyote que lo arrojó de la terraza.
 Pero no vio venir a Havok, que de una fuerte patada frontal al estómago le cortó el aire y la tiró de la cornisa, cayó pesadamente contra el duro asfalto. Havok descendía de pie, con la intención de aplastarla como a una cucaracha. La ladrona volvió en sí y salió a último momento. El nigromante avanzaba lanzando pesados y precisos puñetazos, la ladrona se cubría pero no podía evitar el retroceso por la potencia de los golpes, hasta que bajó la cabeza y contraatacó con un zarpazo diestro al abdomen del nigromante, dejándole cuatro cortes, siguió el movimiento, subió el torso y atacó con uno zurdo a la garganta. Éste fue interceptado, Havok le agarró el brazo de la mano izquierda con la suya derecha, con la izquierda la agarró del pantalón y la arrojó por encima de él contra una pared. Siguió el movimiento con un giro talón a la cara. Apenas impactó el violento golpe la mujer se deshizo en una sombra. Comenzó a sentir una presencia asesina a sus espaldas. Volteó veloz, la agarró de la garganta y la puso contra la pared aboyándola.
 La patada al final había impactado, la mujer ya no tenía su mascara y una de sus cejas sangraba. Havok tenía clavada la mirada en los grandes y dorados ojos de la mujer de labios y cabello negro largo.
 -Suficiente, dame la valija de Speed Freak- dijo cerrando cada vez más su mano sobre la garganta.
 Lentamente, ella agarró la muñeca de la mano que tenía en su garganta, la bajó. Sin soltarla dio un elegante paso al frente, puso sus manos de manera delicada en la cara del hombre, mirándolo con sus ojos dorados, como las hojas secas del otoño. Aproximó sus labios a los de Havok, sellando todo con un profundo beso. Los separo, pasó deslizándose a su lado y se deshizo en sombras. Dos segundos después, Havok reaccionó dándose cuenta de haber sido victima de un tipo de hipnosis. Con un fuerte puñetazo terminó de aboyar la pared.
 -Ey ¿y la mina?- preguntó DíDí, rasposamente, saliendo de entre las sombras, agarrándose la garganta herida.
 -Se fue, se escabulló haciéndose sombra.
 -Che...¿y esto?- se le acercó al notar algo en Havok, la marca del labial negro en la boca.
 ”¡AAAH BUEEEE!!
 -Usó alguna hipnosis y se escabulló.
 -Se se, te agarró el ganso y aflojaste.
 Golpeó levemente la garganta de DíDí.
 -Al menos no me dejaron fuera de combate.
 -Foojjrrooghh.
 Ambos se adentraron entre los estrechos pasajes.
 -Jee, fue curioso encontrarlos acá.
 -Remi ¿vamos tras ellos?- dijo un humanoide de pelo corto, anteojos negros redondos,   vestido con una campera blanca, pantalones negros y zapatos de trabajo negros.
 -No, deja Silvein, lo que nos importa es el Speed Freak que se robó Morgan. Vos que  conoces su esencia ¿podes detectarla? ¿está cerca?
 -....No, está fuera de mi alcance sensorial.
 -No importa, no creo que ya vaya a hacer algo con la droga esta noche, está bastante herida.
 -Sigamos buscándola igual.
 -Sí.
 -¡¡DAAH!!¿en serio te sedujo? ¡¡Aaaghh!
 -No diría que me sedujo, fue más una hipnosis, por un momento se me puso en blanco la mente.
 -Sí, sí, pajero.
 Mirándolo de reojo, Dingbat le dijo al coyote:- A vos seguro ni tendría que hipnotizarte para hacerte lo mismo.
 -Cierto- asintió Havok.
 -¡Chúpenmela! ¡a vos te afanaron, no a mí!- gritó rasposamente.
 -Bueno, dejen de pelear. ¿Dijiste que no poseía olor y que su ki era dificil de detectar, no? No se preocupen, pude detectar su esencia.
 -Pero ni sabemos por donde empezar- contestó Havok.
 -...A vos te robaron... - contestó ella.
 ” Y hay tres entradas acá en Buenos Aires: por donde salimos nosotros, en ese campo, la entrada subterránea de la liñea E, en Flores, por las alcantarillas, y la tercera en el Barrio Benitez.
 -Hay dos opciones: o va a venderla/entregársela a alguien, o se la va a dar a SickBoy.
Por unos segundos se quedaron en silencio pensando.
 -Meh... será hasta mañana...- concluyó el coyote.
 Dos días más tarde, 14hrs, terminal de tren de Constitución...
 Una joven de buzo holgado rosa, calzas negras, zapatillas deportivas celestes, gorra negra y pelo atado cola alta, junto a su bolso, esperaba a la llegada de su tren, escuchando música con sus enormes auriculares, haciendo globos con su chicle rosa despreocupadamente.
 Una mano se apoyó sobre su hombro. Miró por encima de éste y vio a Remi saludándola junto a Silvein. Revoleó el bolso contra ellos, y con un giro lanzó una patada lateral a las costillas. Remi se la agarró, Morgan dio un pequeño salto, comenzó a girar fuertemente y logró zafarse, dio una vuelta y cayó de pie.
 A sus espaldas sintió al enemigo acercarse, volteó. Silvein extendió su mano izquierda y de su palma salió una onda de sonido disparada enfocada a ella. Morgan puso su mano sobre la onda y usando una técnica de reflexión(esta técnica sirve para devolverle su propio ataque al agresor) la devolvió enfocándola hacia Remi, afectando su audición y dejándolo aturdido.
 -¡AAAGH, PUTAA!!
 Veloz y furtivo, Silvein fue al ataque con sus garras de cuchillas metálicas, dejando cortes en los muslos y dos en el abdomen, poco profundos por el retroceso. En una rápida respuesta, la mujer tiró un giro patada lateral a la cara , arrojándolo, dándole tiempo para escapar.
 El subte de la liñea C estaba a punto de arrancar, no estaba tan lleno de gente como suele estarlo, pero había una cierta cantidad de gente.
 Cuando estaba a punto de cerrar las puertas, una joven y un hombre alto de piloto de gabardina entraron corriendo al vagón, llevándose a la gente por delante, sólo frenando para pelear. Fue tan rápida la irrupción, y ellos eran tan veloces que no dieron tiempo a que el tren frenase. Los gritos avanzaban como una ola tras sus pasos, de vagón en vagón.
 Ya bien entrado en el túnel la formación, Morgan se agarró de un pasamanos, dio una vuelta, llevó los pies para adelante y se soltó, rompiendo la ventana. Remi la siguió saliendo por la misma ventana, la persiguió y de una patada en barrida a los pies Morgan cayó boca abajo duramente contra el piso. El lobo se puso encima de ella y la esposó.
 -Morgan Astures, quedas bajo arresto por robo, narcotráfico y asesinato.
 -Estás drogas no son para eso, además ¿Ladrón que roba a ladrón 100 años de perdón, no?
 -Y ladrón que apresa a ladrón de ladrón se gana el cielo.... Dejame adivinar.. ¿se las vas a llevar a SickBoy por la recompensa? Qué predecible.
 -¿Y esto es predecible? Se escurrió del agarre transformándose en sombras, saliendo a la izquierda.
 Al instante, Remi se levantó en guardia, mirando a su alrededor. Morgan lo atacó con tres patadas circulares, una a la parte trasera de la rodilla, otra a la base de la columna y cerró con un giro talón zurdo contra la cabeza, enterrándosela contra la pared.
Un pequeño murciélago blanco volaba por el túnel, descendió transformándose en un humanoide.
 -¿Para dónde fue?- preguntó Silvein.
 Remi sacó su cabeza de la pared, su cara estaba manchada por la sangre que bajaba de su frente.
 -¡¿Y que sé yo?! ¡me hundió la cabeza! Buscala.
 Silvein volvió a su forma de murciélago, buscándola por ecolocalización. Sus sentidos le mostraba que debía doblar en el próximo tunel, a la izquierda, aunque no podía determinar su ubicación exacta.
 Ya habían llegado a las alcantarillas, seguían sin poder encontrarla aunque todos sus sentidos le decían que estaba cerca. La encontró, entre las rendijas de los ladrillos, hecha sombra. Silvein pasó al estado murciélago antropomórfico, blanco, con sus alas plegadas contra los musculosos brazos. Abriendo su boca llena de dientes filosos, con cuatro colmillos prominentes, lanzó una onda vocal potente que retumbó en toda esa galería. Violentamente, Morgan volvió a su forma original.
 Silvein elevó vuelo y veloz atacó con los bordes de sus alas, transformados en filosas cuchillas metálicas. Morgan reaccionó rápido, se cubrió con sus antebrazos, recibiendo sólo cortes en ellos. Por suerte, después de hundirle la cabeza a Remi, había ocultado el bolso con el Speed Freak en un lugar seguro.
 El murciélago se elevó y rápido volvió por detrás al ataque. Morgan ya estaba lo suficientemente espabilada, volteó con un amague de una patada descendente diestra. Un brusco recto zurdo en volcada bajó a Silvein. El murciélago se levantó de un giro lanzando un corte horizontal, evadido. Se alzó en vuelo y de un aleteo lanzó un viento sónico que destrozaba todo a su paso. La ladrona puso su mano derecha contra este viento sónico, lo deshizo.
 Debajo del murciélago emergió un cocodrilo enorme hecho de agua y una energía oscura. Una cuchilla horizontal de fuego violeta y roja lo partió a la mitad, deshaciéndolo en un estallido de agua. Morgan esquivó esa cuchilla por poco.
 Bajando desde el aire, lanzando un zarpazo descendente con sus garras cubiertas de fuego condensado, Remi volvió al ataque en su forma original. De un pasó lo esquivó por poco, recibiendo tres cortes ardientes al pecho.
 -¿Será posible que siempre yo te saque las papas del fuego?
 -No hables y ataca.
 Velozmente ambos empezaron a atacar en combinación, Remi tirando zarpazos y patadas, y Silvein atacaba desde arriba. Ya hubiese sido difícil luchar contra esos dos en condiciones normales, lo era más estando en las alcantarillas y con un brazo menos. Esa anulación del viento sónico le costó el brazo derecho. Sólo le quedaba bloquear, agarrar y barrer con el brazo izquierdo, en el que había formado una especie de guadaña de energía desplegada en su antebrazo, esquivar y atacar con patadas y esa cuchilla.
 Las heridas anteriores, los constantes ataques y el cansancio estaban haciendo mella.
 -¡Silvein, ahora!- por encima de Morgan, el murciélago lanzó una potente corriente de ondas sónicas vocales. Los vasos sanguíneos empezaron a reventar por las potentes vibraciones y las articulaciones a temblar bruscamente.
 Cargando una bola de fuego negro en su mano derecha, Remi avanzaba velozmente entre las sucias aguas, y de un largo salto impactó la bola de fuego en la boca del estómago de la ladrona. La bola comenzó a avanzar y quemar la piel. No siguió de éso, había algo raro. Los ojos de Morgan emanaban una luz verde, pronto todo su cuerpo emanaba un aura del mismo color.
 Un estruendo comenzó a resonar en las alcantarillas. Velozmente, una criatura gigante compuesta de cucarachas, aura y recubierta del agua de la alcantarilla avanzaba.
 Remi tiró una llamarada dentro de la boca de la criatura. Inútil, estaba recubierta de agua reforzada con reiki. Silvein tiró un viento supersónico al mismo lugar, sin resultado. La bestia avanzó y los engulló, avanzando como una grotesca ola.
Horas más tarde, volviendo a la casa...
 -Tsk... todo el día buscando al pedo, ni siquiera con la fusión la encontramos
 -Buueno perdón.
 Entrando a la casa, Havok dijo:- Uno de nosotros va a tener que buscar por la entrada del  Barrio Benitez, sino – sus palabras se detuvieron. Los tres quedaron quietos del asombro.
Tirada en el sillón del living, llena de heridas, estaba Morgan.

Capítulo n°7:
Traición doble

 Lentamente fue abriendo sus ojo. Le dolía todo.
-Ey, despertarte.-
 La vista se le iba aclarando y pudo reconocer a quien le estaba hablando. Era Havok. Y a otra figura que se asomó en su campo visual.
 -¿Qué mierda haces acá?
 -...Una pregunta a la...- se estaba volviendo a desvanecer.
  Otra vez se le estaba aclarando la visión y de a poco llegaban las voces.
 -¿Qué haces acá?
 Otra vez era Havok.
 -Ey...Dejame descansar...
 Cansada ya de la situación, Dingbat dijo:-¡ Aagh, no llegamos a nada! ¡Vos dejate de dar vueltas!
 -..Que impacientes...
 -¿Quién te fajo?¿y nuestras drogas?- preguntó DíDí.
 -Todo a su tiem..po- otra vez se desmayo.
 Los tres se miraron, ya cansados de la situación.
 -Ey, si queremos que hable va a haber que curarle las heridas- dijo DíDí, y junto a Dingbat lo miraron a Havok.
 -¿Qué?
 -Dale, es obvio que le gustas.
-Se, y a mí no me cabe esa clase de minas rebuscadas, así que ocupate vos.
 -Pe.. Bah..- la llevó al baño y le hizo toda la higienización necesaria.
 Unas horas después, en la habitación de Havok, la ladrona despertó lentamente.
 -Ey ¿te sentís mejor?
 -Bastante mejor..
 Se echó una mirada a sí misma y se dio cuenta, le dirigió una mirada picara.
 -¿Lo disfrutaste, no?
 -No te confundas, a mis compañeros no les caes nada bien, y es necesario que te sientas bien para que hables de una vez.
 Dio una fuerte exhalación nasal y contestó:- Fácil, luché contra el lobo y el otro.
 -¿Remi?
 -Exacto...tuve un rato difícil, pude librarme de ellos... pero a que precio.
 -Voy entendiendo. A cambio de que te asistí devolveme las drogas y te vas en unas horas.
 -No va a poder ser..- contestó mirándolo con sus hermosos ojos dorados-no las tengo  conmigo, las escondí.
 -..Decí a qué queres llegar
 -Ustedes me ayudan a cargarme a esos dos y yo les devuelvo el Speed Freak.
Mirandola escépticamente, Havok finalizó diciendo:-Que mina más rara.
Un rato después de silencio, Havok hizo una pregunta.
-Lo del beso...¿Por qué fue?
-Fue un encantamiento hipnótico, seguro que lo dedujiste.....¿Qué?- volvió a sonreír de forma picara-¿esperabas otra respuesta?
 -....Dormi ahora, después empieza el laburo.
 -Como digas, nigromante... que sueñes conmigo.
 -Dormí, druidesa.
 La miró sobre su hombro, meneó la cabeza y apagó la luz, saliendo de la pieza.
 
Dos días más tarde....
 Era poca la información reunida. Ya sabían que el lobo se llamaba Remi, y gracias a Morgan supieron que su socio se llamaba Silvein, pero poco y nada más, y ya hacía día y medio que Dingbat se había metido en la red (literalmente). Los otros dos fueron a los bajos fondos pero poco pudieron averiguar, aparte de que eran agentes policiales, que ésó también lo sabían.
 DíDí, Havok y Morgan estaban echados, esperando resultados. En un momento la pantalla de la pc empezó a titilar, apareció nueva información y los tres se aproximaron a la computadora.
 -Acá aparecen varios datos policiales acerca de ellos, y donde trabajan actualmente en La Superficie- dijo Morgan.
 -Trabajan en...
 -...¿En serio?- dijo DíDí, asombrado como los otros dos.
 
 Un día después, 15:30hrs, en un complejo de depósitos en William C. Morris, sobre la Avenida Vergara al 6000, detrás de la estación Juan B. De La Salle, frente al polideportivo, dos hombres jóvenes, uno de 2,00cm de alto, cabello negro largo en la nuca, hasta la mitad de la espalda, atado, medianamente corto a los costados y flequillo, y otro de 1,60cm de altura, de rasgos orientales, pelo corto, ambos vistiendo uniformes de limpieza grises, llevaban un par de bolsas negras de basura que tiraron en un volquete.
 -¿Ésas eran todas, no?- preguntó Remi.
 -Uff.. sí-contestó Silvein.
 Un rato después, subieron a cambiarse al vestuario, bajaron a firmar y salieron a eso de las 16:00hr del deposito, todavía les quedaban doscientos metros hasta la salida.
 -Que hijo de puta el gordo Flores, como tapó el inodoro hoy- se quejaba Remi.
 -Sí, tuvimos que saltearnos el descanso del desayuno.
 -Deci que el trabajo es una boludes acá.
 Salieron del predio y la tranquilidad se fue. Una sensación amenazante los invadió. Antes de poder reaccionar fueron absorbidos por una enorme sombra bajo sus pies. De una rápida caída en la oscuridad terminaron saliendo por otro agujero en el aire y chocando conta el asfalto. Se levantaron y miraron a su alrededor, era como si estuviesen en el mismo lugar, en la calle fuera del predio, con el polideportivo en frente y la estación detrás del predio, pero todo estaba en blanco y negro. Era una dimensión paralela.
 -Ésta es la técnica de alguien- dijo Silvein.
 Unos hilos de sombra los retuvo, dos atacantes veloces se aproximaban para el remate. A último momento se soltaron, Silvein contraatacó con un salto giro-patada lateral al mentón de uno, y Remi con un zarpazo diestro al abdomen del otro.
 Tras un cruce de golpes y ataques, retrocedieron.
 -¿Creían que con algo tan mediocre nos iban a matar ? ¡¡JAAAHH!!
 -Callate que cayeron acá- le contestó DíDí, que ya estaba fusionado con Dingbat y en su forma de licántropo.
 Con una leve sonrisa, Remi dirigió su mirada hacia el nigromante.
 - Havok ¿no?..Dejame adivinar, Morgan te besó y te convenció de hacer ésto.
 Havok no dijo nada al respecto y contestó:- Terminemos con ésto.
 -Completamente de acuerdo, necrófilo.-dijo DíDí y fue al ataque contra Remi. Silvein convirtió sus alas en cuchillas y avanzó hacia Havok. Esquivaba los cortes, hasta que agarró el dorso de la cuchilla izquierda y lo atrajó hacia él, encajándole un brusco rodillazo, seguido de un puñetazo diestro en volcada a la cabeza. Silvein aprovechó esto, se zafó y atacó dando cortes giratorios continuos.
 DíDí y Remi estaban en una lucha de ofensa pura, pero Remi tenía la ventaja con sus largos brazos. En uno de esos largos zarpasos DíDí bajó la cabeza y se metió en su guardia, y clavó sus garras al corazón. Las garras comenzaron a succionar rápidamente la sangre, Remi no podía moverse. Hasta que lo logró, extendió su palma derecha cubierta en llamas contra DíDí. Rápido se cubrió el pecho y la cara, pero no pudo salir a tiempo para eludir la enorme explosión.
 La pelea terminó trasladándose al complejo, colisiones metálicas sonaban en el vacio lugar. Havok embistió un camión desde atrás dirigido a Silvein. De una fuerte onda sónica vocal lo destruyó. Remi y DíDí seguían en su lucha.
 Abruptamente, Silvein se detuvo en seco y aguzó su audición.
 -Hay algo raro en este lugar.
 -¿De qué hablas? Preguntó Havok, todavía tenso.
 Silvein cambió su gesto, miró horrorizado.
  -¡Se está desmoronando esta dimensión!
  Havok miró al mismo lugar. Era verdad.
  -Nos engañó...¡Ey, ustedes dos!!
  -¡¡Ey!- gritó también Silvein. Sin resultados
 Havok y Silvein al unísono gritaron por tercera vez, y bien claro:-¡¡EY, PULGOSOS!!
 -¡¡QUÉ MIERDA QUIEREN?!- los dos canidos contestaron, mostrando sus colmillos.
 -¡Este lugar se está derrumbando, tenemos que irnos!
 -¡Te dijimos que no se podía confiar en esa gata!
 -¡¿Cómo mierda salimos?!- preguntó Remi.
 Quedaba poco tiempo, tenían que apresurarse.
-¡Tengo una idea!- dijo Silvein- ¡Los perros, tápense los oídos!
Silvein se concentró y de su cuerpo empezaron a vibrar ondas sónicas de frecuencias muy fuertes. Todo el lugar se desestabilizó y distorsionó violentamente. Los otros tres sentían el brutal temblor, tuvieron que concentrar todo su ki para aminorar el daño.
 El espacio paralelo se deshizo, volviendo a la realidad, no había rastros de la druida.
El lobo le dirigió la palabra a su compañero, preguntando:- Silvein, ¿Dónde está?
 Vieron al murciélago, lucía bastante débil.
 -No cuenten conmigo por un rato...- cayó pesadamente al piso. Quedó inconsciente. Remi lo agarró y lo tiró a la zanja que había bajo los árboles, al lado de la alambrada del polideportivo.
 -¡Se fue! ¡está por allá, en el cielo!- Dijo DíDí.
 -Voy yendo- dijo Havok.
 -Mierda.. Problemas- desde el polideportivo venía una jauría de cinco perros monstruosos negros, de dos metros de altura, y por el aire tres halcones gigantes.
Los canidos monstruosos cruzaron el portón, listos a atacar. Havok fue al enfrentamiento. Súbitamente, Remi lo apartó de un golpe.
 -¡Para, los conozco! Son perros de acá- los golpeó fuertemente. Las bestias quedaron inconscientes y el poder de la druida desapareció, devolviéndolos a su forma original.
 -¿Podemos atacar a los pajarracos?
 -Sí.
 Rápidamente se deshicieron de las criaturas.
 -DíDí ¿podes sentir todavía a Morgan?
 -Algo, está un poco más lejos.
 -Listo, yo me encargo- el nigromante pegó una acelerada, cruzando el polideportivo. Detrás de él la cosa se complicaba, habían llamado mucho la atención.
 Siguió corriendo y la vio, a trescientos metros de distancia, volando en forma de halcón. Invocó un par de manos enormes que lo impulsaron al aire. Avanzaba velozmente, ya estaba a ciento cincuenta metros de ella, hizo una pequeña invocación y dos manos cadavéricas aparecieron por encima del ave, agarrándola violentamente, y descendieron a toda velocidad, contra el pavimento, atravesándolo, llegando a las alcantarillas. Havok la siguió, aterrizó en las sucias aguas. Ya no sentía el rastro.
 -Si estás acá, seguime y alejémonos, ya llamamos demasiado la atención.
 Avanzó unos cuantos metros, un par de galerías, 300 metros más.
 -Salí- debajo del agua una veloz sombra emergió por detras suyo arrojándo un puñetazo a la nuca del nigromante. Havok lo esquivó rápido y contraatacó veloz con un giro patada lateral hacia el mentón, impacto. La sombra se extendió en varias direcciones volviendo al ataque como flechas, el nigromante logró cubrirse y salir del lugar con un par de heridas punzantes.
Por un instante pudo verla unificada. Rápido, avanzó e impactó un fuerte recto a la cara, seguido de una seguidilla de fuertes puñetazos a las costillas, finalizando con un giro patada descendente izquierda a la cabeza y una patada circular diestra en volcada a la frente. Retrocedió unos metros, con un corte en la frente. Levantó la mirada, con una sonrisa y mirada picara le dijo:- ¿Qué pasa?¿estás enojado porque te engañé?
 -Decime dónde tenes el Speed Freak y sólo te voy a voy a romper los brazos.
-Acá tengo uno- sacó una de las jeringas y se la clavó al corazón. El liquido ingresó velozmente al cuerpo y corrió por todo el flujo sanguíneo. Las venas de su cara se marcaron, un aura negra la cubrió, formando una túnica, con dos protectores en los antebrazos y manos. En su mano izquierda los dedos finalizaban en cuatro garras metálicas, en su mano derecha sostenía una larga lanza, y una mascara bajo la capucha con el triskel fluorescente.
 En una milésima de segundo se desvanecieron, un fuerte choque resonó en las galerías subterráneas. Havok evadió las serpenteantes garras de sombra, traspasando la guardia. La poderosa lanza avanzó contra el pecho del nigromante, penetrándoselo. Una sombra empezó a extenderse por sus venas y arterias.
 -..Nada...- agarró la lanza, la rompió, y activó el Total Inmortal.
 Morgan retrocedió, y desesperada jugó su última carta, con su mano derecha invocó un agujero negro. Havok sentía como esa fuerza de atracción iba desgarrando su herida del pecho. A pesar de todo, siguió avanzando, y aprovechando la fuerza de atracción, tomó impulso y con toda su fuerza impactó un puñetazo diestro a la cara de Morgan, rompiendo su mascara.
 El agujero negro se contrajo. Entre los fragmentos salía la sangre mezclada con el speed-freak. Morgan cayó violentamente contra el agua, quedó inconsciente y sus protectores y túnica se desvanecieron.
 “Menos mal que no usó esa cosa de deshacer la técnica” pensó el nigromante mientras desactivaba el Total inmortal.
-Ah mierda, tengo que preguntarle dónde dejó el Speed Freak... no quiero hacer ésto.
Havok se puso sobre sus rodillas, agarró a la inconsciente muchacha por detrás del cuello y la acercó hacia él. Abrió lentamente su boca, puso sus labios junto a los de ella. De golpe, Morgan abrió los ojos, sintiendo una especie de energía revitalizante.
Havok había usado una técnica llamada Soplo de Vida.
 -Hmm...¿Aprovechandote de que estaba inconsciente? No creí que fueras de ésos.
 -Ya quisieras. Me olvidé de preguntarte dónde dejaste la droga.
 -....Dioss..no tenes nada de- se estaba desvaneciendo de vuelta. De mala gana, Havok volvió a usar el soplo. Morgan le encajó un beso. Havok la separó enseguida.
 -Tsk...
 -Bien que te quedaste un ratito- le dijo mirándolo con sus enormes ojos dorados,
 -Deja de boludearme y decime dónde está el Speed Freak.
 -...Sos un plomo...siempre estuvo en la casa. No te voy a decir dónde. Diviertanse buscándolo.
 -¡Que gil! Por tu culpa pasó todo esto, dominado!- dijo enojada Dingbat, que llegó junto a DíDí.
 -No es lo que parece... le di el soplo de.. olvídenlo.
 -Ey, no estés celosa, él me eligió.
 -¡No me gusta, quedatelo si queres!
 -Te estoy cargando.. yo sé quién te gusta.
 -C-callate de una vez.
 DíDí se aproximó y preguntó medio bajo:-¿Ya sabes dónde está?
 -Sí, algo así.
 ”Remi ¿no? Ya podes llevártela.
Saliendo de entre las tinieblas, Remi se acercó, Silvein también salió. El lobo la agarró bruscamente y la esposó, mientras decía:- Por fín, ya me cansé de esta boludes. Silvein ¿ya está listo el circulo de teletransportación y la planilla de detención?
 -Sí- Silvein había dibujado un circulo mágico en la pared, apoyó la mano,el círculo se iluminó de rojo abriendo un portal.
 El lobo la levantó bruscamente del cuello, le pegó la planilla en la espalda y la acercó al portal,
 Durante una milésima de segundos antes de terminar de traspasar el portal las miradas de Morgan y Havok se cruzaron. Él le sonrió y ella se la devolvió. Un leve destello y el portal se cerró.
 -¿Qué fue esa sonrisa?- dijo DíDí.
 -Nada.
 -Hombres...- concluyó Dingbat.
 -Carroñeros...- irrumpió bruscamente Remi. El clima cambió totalmente. Los criminales y los agentes intercambiaban miradas fijas, con intenciones violentas-quedamos en tregua....por ahora.
 -Callate, la próxima te mato, zorro falso.
 -Seguí ladrando, coyote pulgoso.
 Dijo eso y se fueron por una de las galerías.
 -Estos tipos van a ser un dolor de cabeza.
 -Igual nos la deben, así que por un rato vamos a estar tranqui...-dijo Dingbat.
 ”Bueno, busquemos las drogas!
 
Ya hacía un rato que estaban en la casa, estuvieron facil tres horas revolviendo todo, hasta que Dingbat tuvo una idea rara. Revisaron el colchón de Havok, había un tajo. Metieron la mano y ahí estaba el maletín, tenía una nota pegada encima.
“Nigromante: Por si llegaran a atraparme, acá está el Speed Freak. Espero que no te enojes conmigo por el engaño..y por lo otro.
Apenas pueda te paso a buscar”
Morgan.
 -Que mina histérica.
 -Ey ¿Qué es lo otro?- Preguntó Dingbat.
 -Usó un Speed freak.
 -Abrila por sí las dudas- le dijo DíDí.
Abrieron el maletín. A ellos les quedaban seis originalmente, ahora solo tenían tres.
 -Hija de...
 -¡De ahora en más, nada de mascotas!

 Epilogo
 Comisaría de la ciudad Niebla, Tierra Subterránea...
A Morgan ya le habían curado las heridas. Hacía unas horas que estaba en el calabozo.
Lejos de estar desanimada, no dejaba de hablar con el guarda carcel, y por vaya a saber cuánta vez volvió a pedir lo mismo.
 -Podrías soltarme ¿no? Si no hice nada malo.
 -Ya te dije, no jodas..
 La druidesa se acercó a las rejas, lo miró con sus enormes ojos dorados, y de sus labios salió un “ven...acercate”. El guarda cárcel se sintió inexplicablemente atraído. Pasó sus manos, ella también, pasó sus manos por su cara y acercó sus labios hasta tocar la piel. Y al oído le dijo:-Soltame.
 El guardia desactivo los restrictores y las esposas. Grave error. La druidesa se escabullo convertida en sombra. Un fuerte golpe apagó las luces del guarda cárcel.
 El que más trabajo tenía era Shuichi, un joven licántropo humanoide con rasgos de perro Akita, pasaba todos los registros de los nuevos reclusos. Le encajaron todo por ser nuevo, lo que se dice “pagar derecho de piso”, pero lo compensaba con que era rápido.
En un momento hizo una breve pausa para tomar un sorbo de café. Bajó la mirada y vio pasar una cucaracha al lado de su escritorio, estuvo a punto de pisarla
 -Watanabe- la voz del oficial Ordoñez, un buitre antropomórfico, interrumpió su acción elimina-plagas.
 -¿Sí oficial?
 -¿Cuánto te queda de trabajo?
 -Más o menos media hora.
 -¿Te tuviste que haber ido hace una hora, no? Anda yendo por hoy.
-Gracias, oficial.
 Habiéndose ido el oficial, Shuichi miró al piso buscando a la cucaracha, por curiosidad.
Pasando por debajo de la rendija de la puerta, la cucaracha por fin salió y alzó vuelo. Ya estando lejos de la comisaría, en un lugar poco transitado, volvió a su esbelta forma original, parándose sobre una cúpula.
-Nos vamos a volver a ver, mi nigromante.
 
 Unos días después del incidente, en DRF, el lugar en donde trabajaban los dos agentes, seguían hablando de los raros sucesos.
Silvein y Remi entraron a trabajar. Firmaron en la oficina de vigilancia.
 -Eh, ¿vieron lo del otro día?- preguntó el gordo Adrián.
 -Algo..- contestó Remi
 -Dicen que fueron extraterrestres, pero parece que el gobierno quiere tapar todo.
 -Deberían no darle bola a esas cosas, son puras mentiras- dijo Silvein.
 Salieron de la oficina y el celular de Remi sonó. Era de la comisaría.
 -Ey, les dije que no me llamen acá.
 -Remi, Morgan huyó. Necesitamos q
 -¡No jodan, vayanse a cagar!- grito y cortó.
 Todos los que estaban cerca se acercaron para ver que fue ese extraño grito en idioma desconocido.
 Silvein le clavó una mirada seria de reproche.
 -Eehh.. ups.



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