Capítulo
n5:
Killer
wolf
28/09/2018, terreno de construcción edilicia
abandonada cerca de la Reserva Natural, Costanera Sur, dos horas
después del combate...
Una figura de 2,00cm, vestida con un piloto de gabardina, revisaba la escena del crimen. La sangre y los miembros
estaban por todo el lugar. Vio el interior de la camioneta, se habían llevado la
mercancía. Otra cosa que notó fueron rastros de pelea. Más
adelante olfateó la sangre de humanos, poco comunes, pero eso no
era lo que buscaba. Encontró muestras de sangre no humana y la de un
humano subterráneo, que eso sí era lo que buscaba, en la tierra, y
algunos retazos, y los guardó. “¿Serán ellos?” pensó a
partir de las pistas.
Se acercó a un cadáver que lucía bastante entero y no
con mucho tiempo de deceso.
-Éste va a servir- se arrodilló ante el cuerpo. De su
bolsillo sacó un colgante en forma de calavera, dentro de sus
cuencas se veía un diamante violeta. Lo dejó pendiendo sobre la
cabeza del cadáver, recitó un conjuro y el cadáver comenzó a
despertar y convulsionar.
-Necesito que me digas quíen fue.
- Uuuughh ...ghh.. dos tipos aparecieron y-y empezaron a
mat-t-ta-r.. garras.
-¿Qué más?
-Tres humanos aparecieron... lucharon.. c-cadá-veres
sal-lían del piso. y u-u-n l-lobo.
-Descansa- apartó el colgante y el cadaver volvió al
descanso eterno.
“Sí, son ellos”.
-AAUUCH.. ese pendejo de mierda.. La concha de su
madre y su espada- puteaba DíDí mientras salía de bañarse.
-Qué raro lo de esos humanos, que fuesen tan fuertes-
comentó Dingbat.
-Tsk.. novatos..- siguió DíDí mientras se cocía los
cortes.
Havock sólo pudo agregar:- Novatos pero te dejaron
bastante marcado.
-Callate que vos andas con los brazos quemados.
-...Novato...
-Necrófilo de mierda- se levantó y caminó hacía él.
-Pulgoso drogadicto- contestó Havock, también yendo
al cruce.
Estando a un paso de distancia, cara a cara, quedaron
paralizados por una baja de presión. Dingbat metió mano en el
asunto.
-No peleen.
-Aaaaghh, no hagas esoo.!!
-Q-que frío...
Una noche más tarde, Balvanera, terminal de trenes de
la linea Sarmiento, debajo de los baños...
Bajo los baños se encuentra una especie de ghetto, con
mercado de todo tipo, bares y demás, de unas cuatro manzanas a la
redonda. Es un sitio de reunión de distintas especies inmigrantes,
antropomórficas y humanoides, que viven en la superficie, para hacer
todo tipo de negocios, o sólo para reunirse en un sitio sin humanos.
Dentro de un bar (una pocilga, mejor dicho),un grupo de
humanoides hablaban y reían a los gritos. Uno de ellos, de piel
blanca, delgado, con ojos negros, cabeza llena de largas espinas
caídas como de puercoespín, se levantó con dirección al baño.
Ya en el baño, dentro de las cabinas, sacó su
mercancía, una bolsa de polvo rojo.
-Aaah, precioso, hora de hacer lo tuyo- sacó un poco
con una cuchilla y de una fuerte inhalada entró por una de sus fosas
nasales.
Un toque de puerta inoportuno.
-Ahí vaa...- contestó y dió otra jalada. Los golpes
sonaron más insistentes.
-Ahí va, forro!
Un silencio de tres segundos. La puerta se partió al
medio por un puñetazo de un largo brazo cubierto por una manga de piloto de gabardina. Una fuerte mano lo agarró de la nuca y le
estrelló la cara contra los azulejos, la sangre caía de entre las
grietas.
-Dame el número del coyote.
-¡¿D-de qué me ha-blass?!
-Me dijeron que sos cliente habitué , así que habla.-
contestó, agarrándole el brazo izquierdo con la mano que le quedaba
libre, llevándoselo contra la espalda y subiéndoselo bien arriba.
-¡¡AAAGHHH! ¡¡T-tengo una tarjeta! ¡Por favor,
soltame!!
Le soltó el brazo. Temblando, le dio la tarjeta, de un
tirón se la sacó.
-Gracias- hundió aún más la cabeza del drogadicto
contra la pared, y un crudo y quebrajoso sonido resonó violento en
el baño.
Fuera del bar, en una esquina, un idiota hablaba
descuidadamente por celular. En un parpadeo su celular fue sustraído
y un fuerte golpe lo durmió.
-Listo, ya tengo todo.
Dos noches más tarde...
Ya habían pasado cuatro noches desde la emboscada.
Cuatro noches tranquilas en las que no hicieron nada, tratando de no
llamar la atención.
DíDí dormía. El celular a su lado sonó fuerte,
despertándolo. Medio a las puteadas lo agarró, un mensaje había
llegado.
“Hola, todo bien? ¿tenes ojo de dragón?” decía
el mensaje.
DíDí:- Hola ¿de dónde sacaste el número?
Sujeto:- Un amigo me lo dio, Picks.
DíDí:-Ah se, lo conozco. Sí, tengo ¿Cuánto queres?
Sujeto:- 200grs.
DíDí:-Oka, serían $3000.
Sujeto:- Daleee ¿nos vemos en el bar Drex? ¿en el
ghetto bajo Lavalle tipo 22hrs?
DíDí:- Oka, salgo.
Rápido se cambió, agarró 200grs y se prendió un
pucho.
-Ey ¿Qué pasó?- preguntó Dingbat.
-Salió una venta, vuelvo en un rato.
-¿Quién es?- preguntó Havok.
-Un drogón cualquiera, nos juntamos en un bar.
-No hagas cagadas que estás todo lastimado- le dijo
Dingbat.
-No jodas.- dijo y se fue.
Una hora después, ya en Lavalle, se aproximó a la
puerta de un burdel, dijo una contraseña, la puerta se abrió y bajó
por una escalera. Era la entrada al ghetto.
Un rato después, ya bajo el ghetto, entró al bar
Drex. Pasó media hora de las 22hrs, y el sujeto ni apareció.
Tampoco contestaba los mensajes.
-Mierda- puteaba largando el humo del cigarro.
Otra media hora después, otra botella de cerveza y sin
noticias.
-¡Ey, hermano licántropo!
DíDí oyó eso y miró por encima del hombro. Vio a
un sujeto humanoide, alto, de ojos negros grandes, de dientes afilados,
orejas puntiagudas, cabello negro en la parte superior y trasera,
atado y largo en la parte de la nuca, y rojo a los costados. El
flequillo largo y medio ondulado le tapaba el ojo derecho y llegaba
hasta por debajo de la nariz. Su estatura estaría al rededor de los
2,00cm, de extremidades largas, vestido con un piloto, remera y jeans
ajustados, ambos negros y borcegos caña corta.
-Medio, de parte materna, mi papá era humano.
-Seguro que era una gran mujer- dijo sentándose a su
lado.
-Era una drogadicta, y mi viejo un infeliz.
-No podemos elegir a nuestros padres.. un brindis, por
nuestros viejos.
DíDí lo miró extrañado pero alzó su chopp y lo
chocó con el del desconocido.
-Vos también sos un licántropo... pero no te saco.
-Aaah sí, soy lo que se dice un chrisoción, o
aguara guazu para algunas tribus humanas, o simplemente lobo de crin.
Somos bichos raros.
”Remi, un gusto.
-DíDí.
-¿Esperas a alguien?
-No.. ya ni viene.
-Ey, dos botellas de birra y dos bandejas de papas
fritas con salsa fuego.
Dos horas y varias botellas después...
-Los Ramones eran unos lumpenes, unos nenes bien.
Aguante La Polla- le dijo Remi.
-Callate, boludo, sin los Ramones no hay nada. Eran de
barrios bajos.
-...Igual las bandas punk de la Tierra Subterránea son
más crudas
-Se... tenes razón.
-¿Cuánto vamos?- preguntó Remi.
-Ni idea...¿Tenes para garpar?
-Mmm..no..rajemos
Los dos se levantaron con carpa y se fueron a la
mierda.
Ya unas cuadras más adelante.
-Haa!, nunca aburre eso.
-Ey,me tengo que ir yendo. Fue divertido.- reconoció
DíDí.
-Habría que repetirlo...
DiDi pegó la vuelta despidiéndose, en dirección a la
salida, o eso hubiese querido. Sintió el frío metal tocándole la
cabeza.
-DíDí Coiotl, quedas bajo arresto por robo,
narcotráfico, y asesinato de humanos de La Superficie.
-Ya sabía que había algo raro.
-A menos qu- Remi calló cuando tuvo que esquivar la
patada de DíDí, una circular diestra que se dirigía a las
costillas. Remi la agarró, estaba apunto de barrerlo. El coyote se
zafó, sus garras salieron y contraatacó con una serie de zarpazos
múltiples, un par bloqueados, otros no.
Un fuerte zarpazo ascendente de Remi cortó el ataque
del coyote, levantándolo. DíDí pudo retroceder saliendo del rango
de ataque.
-Je Je Je.. iba a buscar una forma fácil pero no me
dejas opción, carroñero- Remi se transformó en su forma
licantrópica original, de brazos largos de pelaje negro, su cara
simil a la cruza de un lobo y un zorro, su cabellera negra crispada
arriba y larga de la nuca hacia abajo, el resto del cabello era rojo,
sus colmillos brillaban con la luz amarillenta de los faroles.
-Eh.. te la debo.. chau- diciendo ésto, DíDí echó a
correr a toda velocidad.
-¡¡GRRRRRRRRGGG, CARROÑEEROOOO!!
De una patada, DíDí abrió la puerta del falso
cabaret, tirándola abajo junto a su guardia, y siguió a las
corridas por Lavalle, esquivando a la confundida multitud. Seguido a esto, la gente entró en pánico cuando la bestia colorada salió a
la superficie, corriendo a largas zancadas en cuatro patas.
Llegaron a la avenida 9 de Julio, DíDí eludía y
saltaba por encima de los autos mientras era perseguido muy de cerca
por la bestia, que destrozó varios capots a su paso. DiDi se
escabulló una calle adentro, Remí no llegó a alcanzarlo pero su
bola de fuego disparada desde su boca sí, destrozando un par de
autos y vidrieras. El coyote aprovechó la onda expansiva y saltó.
“¡Hijo de puta! ¡está loco!” pensaba mientras ascendía
corriéndo por la pared de un edificio.
Por debajo, el lobo de crin ascendía, poseído por la
violencia. El coyote siempre sacaba tres zancadas de ventaja.
Violentamente, Remi lanzó tres cuchillas-zarpazo de fuego, DíDí
las esquivó por poco, terminando con unas heridas en su pierna
derecha. De un salto logró llegar a la terraza.
Iluminada por la luna, la figura de Remi apareció
descendiendo desde lo alto. Aterrizó agazapado. Se irguió sobre sus
2,00cm de altura.
Aunque la luna lo iluminaba desde atrás dejando su
parte frontal en sombras, DíDí podía ver los ojos amarillos
inyectados en sangre y los blancos dientes de la sonrisa jadeante.
-Mierda, no queda otra...- DíDí se transformó. Ambas
bestias se pusieron en cuatro patas, gruñéndose, midiéndose
mientras caminaban en circulo, esperando al ataque.
El combate empezó, era una lucha de pura
ofensa, zarpazos, mordidas y patadas. Remi con sus garras de fuego, y
DíDí con sus garras de viento condensado. El lobo comenzó a sacar
ventaja atacando a las heridas del combate contra los humanos. “¡Hijo
de putaa, notó las heridas!”, pensó mientras esquivaba y
contraatacaba.
Velozmente, Remi tiró un golpe recto con sus garras a
la cara del coyote. Un amague. Una patada frontal con las garras de
fuego se dirigía a la garganta. Se cubrió. La pierna bajó pesada,
un recto diestro con las garras-cuchillas de fuego al frente impactó
contra el hocico, seguido de un brutal zarpazo en gancho descendente
a la mejilla derecha, una patada circular a la pierna izquierda,
finalizando con un giro patada zarpazo circular a la mandíbula
izquierda, arrojándolo contra el borde izquierdo de la terraza.
Había algo raro en sus ataques, lo hirió, sí, pero
no de forma letal.
Remi se aproximaba lentamente, se detuvo a unos dos
metros, se puso en cuclillas y prendió un cigarrillo.
-Como te iba diciéndo, estás arrestado... a menos...
-¿A menos que?
-A menos... que aceptes colaborar para capturar a
SickBoy.
-...Chupamela.
-Ey, con suerte a cambio les den trato preferencial.
”Yo no soy policía. Mi compañero y yo antes eramos
criminales a tiempo completo.
-¿Y cómo terminaron laburando de ratis?
- No somos ratis... digamos que hicimos una grande,
tanto que nos iban a ejecutar.. a menos... que trabajásemos para
ellos acá arriba como agentes encubiertos, por tiempo indeterminado.
¿Qué decis cachorro, aceptas?
-...Andate a cagar- desapareció rápido. Reapareció
dando un rodillazo al mentón de Remi, cargó aire en su pecho y de
un aullido lanzó un fuerte viento que golpeó y arrojó al lobo. Dio
una vuelta al frente con dos garrazos cuchillas de aire al abdomen,
pisó y avanzó lanzando múltiples garrazos a la misma zona, la
sangre salía violentamente manchando el pelaje de su hocico. Saltó
hacia la garganta, abrió sus mandíbulas y las cerró sobre el
cuello.
-JAAA ¿Qué pasó, cachorro?- los colmillos no
atravesaron los vasos sanguíneos.
Remi apoyó la palma derecha de su mano cubierta en
fuego contra el abdomen, y de una pequeña explosión se lo sacó de
encima al coyote, que salió disparado nuevamente contra el borde de
la terraza. DíDí sentía un horrible dolor pero sacando fuerza de
su rabia pudo ponerse de pie.
-Coyote, ya me cansaste, ya me da igual si te mato o
no.
Ambos adoptaron pose de combate nuevamente en cuatro
patas. Dos milésimas después fueron al ataque, corriendo hacia el
choque y saltaron. Remi saltó atravesando el aire como un ariete de
fuego, DiDi estaba envuelto en un viento arremolinado, formando un
taladro de aire.
Súbitamente, DíDí, apoyando sus manos sobre el hocico
de Remi, dio una vuelta hacia adelante, terminando por detrás de él,
y de un empujón con sus patas traseras contra las del lobo lo hizo
descender a más velocidad yendo contra el borde de la terraza,
rompiéndolo y cayendo en picada. Volteó mientras caía, y
confundido, vio a DíDí asomarse.
-Te dije que no queria pelear.
-¡¡GRRRRR, CARROÑEROOOOOO!!!- gritó lleno de ira
mientras caía.
Antes de impactar contra el piso un auto lo chocó,
dejando aboyado el capot. El conductor quedó paralizado del miedo,
así como todos los transeúntes. Un licántropo cayó de vaya a saber
dónde y huyó perdiéndose entre las sombras de las calles.
Unas dos horas después, en la casa, DíDí volvió.
-Ey ¿Qué pasó?- preguntó Havok al verlo todo
herido.
-....Cliente complicado.
-Sos un giil, no aprendes más ¡Te dije que no hagas
cagadas!- lo regañó Dingbat.
-Me voy a bañar y después me voy a mirar para
adentro.
En algún recoveco vacío del microcentro, un celular
sonaba.
-Hasta que prendiste el celular- dijo una voz saliendo
del celular de Remi.
-Las cosas se alborotaron un poco.
-¿Pudiste atraparlo?
-No.
-Si hubiésemos estado los dos lo agarrábamos.
-No era más fuerte que yo, pero sí que era astuto y
se escabulló.
-...No cambia lo que dije.
-Anda a cagar...¿Me pasas a buscar?
-En...cuarenta estoy.
-Tsk, que mierda... Bueh, apurate.
Lo que se dice una
noche de perros.
La casa, 17/10/2018, 02:00hrs...
un creciente ruido en avance de muebles rompiéndose y
cosas golpeándose iba en aumento, hasta llegar a la ventana,
culminando en un estallido de vidrios rotos. Un gato negro atravesaba
éste, seguidamente salieron DiDi y Havok.
-¡¡Aaaghh, por eso odio a los gatos! ¡no son de
fiar!
El felino, veloz, se había adentrado en la oscuridad.
Su presencia era difusa y no poseía olor, esto le dificultaba las
cosas tanto DiDi como a Havok.
-¡Todo esto pasó porque trajiste a esa cosa a la
casa!
La casa, 16/10/2018, 16:00hrs....
La puerta de la casa se abrió, entrando Havok con un
par de bolsas.
-Al fiin! Me cago de hambre ¿por qué tardaste tanto?
-Bueno...esta amiguita me siguió un par de cuadras, y
como no desistió... me la traje.
Y apareciéndose por detras de las piernas del
nigromante, salió ese animal, perteneciente a una de las especies
más queridas pero a la vez llena de supersticiones.
-Mauu =l.l=S …
-¡Aaaaayyy, que lindaa!!- dijo dingbat, acercándose a
la gata, que, por el contrario, se sintió muy a gusto con el
espectro y sus caricias, no así con DiDi.
-¿Qué carajo hace ÉSO acá?- dijo amenazadoramente
mirando a la felina negra, que en respuesta siseo y se fue contra las
piernas de Havok.
”A la que te me acerques te como. Estos bichos no son
de fiar.
La gata maulló de modo defensivo.
-Veni- dijo Havok, y la gata saltó a sus hombros.
El resto del día transcurrió normal.
01:50hrs, 17/10/2018...
Entre las sombras, la gata merodeaba la casa, como
buscando algo, Mientras los dueños de la casa dormían (Dingbat
estaba en una especie de estado de reposo), o eso creyó ella. DíDí
no estaba completamente dormido, y fue ahí cuando notó algo
inusual.
-¡Gata de mierda, te voy a matar!- el coyote se
despabiló y de un salto empezó a perseguirla, seguido por Havok,
por toda la casa rompiendo muebles.
La gata tomó velocidad, saltó hacia la ventana y
rompiéndola la atravesó, seguida por sus perseguidores...
-Y bueno... ¿yo que sabía que esa cosa nos iba a
robar el Speed Freak?...Dingbat ¿podes verlo?- preguntó el
nigromante
-Sí- tenía su campo sensorial desplegado-, está a
dos cuadras al oeste.
-No es nada- dijo DíDí, y avanzó rápidamente
siguiendo las indicaciones de Dingbat. La olió, a cien metros de
distancia. Bajó su ritmo, la respiración y su energía. En un
instante aceleró, su mano estaba apunto de capturarla. A último
instante, La gata escabulló.
-Dejame a mí- Havok alzó su mano e invocó a dos
águilas de cadáveres que persiguieron persistentemente a la gata. En
picada descendieron desde ambos costados del felino extendiendo sus
patas llenas de garras. El esquivo animal tomó impulso y viro en la
esquina
-Se acabó- el nigromante extendió su mano y del suelo
surgió un grotesco, enorme y serpenteante brazo finalizado en una
mano compuesta de cadáveres, avanzando veloz y grotescamente,
llevándose a su paso a las aguila, integrándose a la aberración.
La gata tuvo que aumentar su velocidad, saltando entre ventanas y
trepando paredes. Fue inútil, la fuerte mano se cerró sobre ella.
Todo el serpenteante brazo invocado entró en un proceso
hiper-acelerado de necrosis disolvente.
“Eso fue nigromancia de buen nivel..¿ u otra cosa?”
pensó Havok.
No había rastros del felino.
“Se fue a la izquierda, dos cuadras desde la esquina
detrás de ustedes. Hasta acá llega mi campo, el resto depende de
ustedes” les dijo Dingbat, telepáticamente. Dieron media vuelta y
se dirigieron hacia donde la fantasma les dijo. Cuando llegaron al
punto especifico vieron a una figura femenina humanoide vestida de
negro, alumbrada por la tenue luz amarillenta de ese pasaje, vestida
con un pantalon acampanado, algo que lucía como un buzo-blusa con
capucha, guantes negros gruesos cubrían sus manos, y una mascara en
la que sólo se veía un triskel dorado.
Reanudaron la persecución, corriendo velozmente por
la pared, ascendiendo con largas zancadas. Cuando llegaron al borde
ella ya estaba del otro lado de la terraza, saltando al próximo
edificio.
-No otra vez- dijo DíDí, transformándose mientras
corría velozmente . Havok extendió su mano y del piso de la terraza
del edificio del frente surgieron manos de cadaveres tras los pasos
de la ladrona, sin resultado.
DíDí saltó hacia el próximo edificio, descendiendo
giratoriamente como una rueda, no había forma de esquivarlo. De la
punta de los dedos de los guantes de la mujer salieron unas garras
metálicas, un zarpazo ascendente rasgó levemente la garganta de
DíDí, que no fue letal porque lo había bloqueado y frenado. En
menos de un parpadeo la ladrona dio un violento giro talón diestro a
la mandíbula del coyote que lo arrojó de la terraza.
Pero no vio venir a Havok, que de una fuerte patada
frontal al estómago le cortó el aire y la tiró de la cornisa, cayó
pesadamente contra el duro asfalto. Havok descendía de pie, con la
intención de aplastarla como a una cucaracha. La ladrona volvió en
sí y salió a último momento. El nigromante avanzaba lanzando
pesados y precisos puñetazos, la ladrona se cubría pero no podía
evitar el retroceso por la potencia de los golpes, hasta que bajó la
cabeza y contraatacó con un zarpazo diestro al abdomen del
nigromante, dejándole cuatro cortes, siguió el movimiento, subió
el torso y atacó con uno zurdo a la garganta. Éste fue
interceptado, Havok le agarró el brazo de la mano izquierda con la
suya derecha, con la izquierda la agarró del pantalón y la arrojó
por encima de él contra una pared. Siguió el movimiento con un
giro talón a la cara. Apenas impactó el violento golpe la mujer se
deshizo en una sombra. Comenzó a sentir una presencia asesina a sus
espaldas. Volteó veloz, la agarró de la garganta y la puso contra
la pared aboyándola.
La patada al final había impactado, la mujer ya no
tenía su mascara y una de sus cejas sangraba. Havok tenía clavada
la mirada en los grandes y dorados ojos de la mujer de labios y
cabello negro largo.
-Suficiente, dame la valija de Speed Freak- dijo
cerrando cada vez más su mano sobre la garganta.
Lentamente, ella agarró la muñeca de la mano que
tenía en su garganta, la bajó. Sin soltarla dio un elegante paso al
frente, puso sus manos de manera delicada en la cara del hombre,
mirándolo con sus ojos dorados, como las hojas secas del otoño.
Aproximó sus labios a los de Havok, sellando todo con un profundo
beso. Los separo, pasó deslizándose a su lado y se deshizo en
sombras. Dos segundos después, Havok reaccionó dándose cuenta de
haber sido victima de un tipo de hipnosis. Con un fuerte puñetazo
terminó de aboyar la pared.
-Ey ¿y la mina?- preguntó DíDí, rasposamente,
saliendo de entre las sombras, agarrándose la garganta herida.
-Se fue, se escabulló haciéndose sombra.
-Che...¿y esto?- se le acercó al notar algo en
Havok, la marca del labial negro en la boca.
”¡AAAH BUEEEE!!
-Usó alguna hipnosis y se escabulló.
-Se se, te agarró el ganso y aflojaste.
Golpeó levemente la garganta de DíDí.
-Al menos no me dejaron fuera de combate.
-Foojjrrooghh.
Ambos se adentraron entre los estrechos pasajes.
-Jee, fue curioso encontrarlos acá.
-Remi ¿vamos tras ellos?- dijo un humanoide de pelo
corto, anteojos negros redondos, vestido con una campera blanca,
pantalones negros y zapatos de trabajo negros.
-No, deja Silvein, lo que nos importa es el Speed Freak
que se robó Morgan. Vos que conoces su esencia ¿podes detectarla?
¿está cerca?
-....No, está fuera de mi alcance sensorial.
-No importa, no creo que ya vaya a hacer algo con la
droga esta noche, está bastante herida.
-Sigamos buscándola igual.
-Sí.
-¡¡DAAH!!¿en serio te sedujo? ¡¡Aaaghh!
-No diría que me sedujo, fue más una hipnosis, por un
momento se me puso en blanco la mente.
-Sí, sí, pajero.
Mirándolo de reojo, Dingbat le dijo al coyote:- A vos
seguro ni tendría que hipnotizarte para hacerte lo mismo.
-Cierto- asintió Havok.
-¡Chúpenmela! ¡a vos te afanaron, no a mí!- gritó
rasposamente.
-Bueno, dejen de pelear. ¿Dijiste que no poseía olor y
que su ki era dificil de detectar, no? No se preocupen, pude detectar
su esencia.
-Pero ni sabemos por donde empezar- contestó Havok.
-...A vos te robaron... - contestó ella.
” Y hay tres entradas acá en Buenos Aires: por donde
salimos nosotros, en ese campo, la entrada subterránea de la liñea
E, en Flores, por las alcantarillas, y la tercera en el Barrio
Benitez.
-Hay dos opciones: o va a venderla/entregársela a
alguien, o se la va a dar a SickBoy.
Por unos segundos se quedaron en silencio pensando.
-Meh... será hasta mañana...- concluyó el coyote.
Dos días más tarde, 14hrs, terminal de tren de
Constitución...
Una joven de buzo holgado rosa, calzas negras,
zapatillas deportivas celestes, gorra negra y pelo atado cola alta,
junto a su bolso, esperaba a la llegada de su tren, escuchando música
con sus enormes auriculares, haciendo globos con su chicle rosa
despreocupadamente.
Una mano se apoyó sobre su hombro. Miró por encima de
éste y vio a Remi saludándola junto a Silvein. Revoleó el bolso
contra ellos, y con un giro lanzó una patada lateral a las
costillas. Remi se la agarró, Morgan dio un pequeño salto, comenzó
a girar fuertemente y logró zafarse, dio una vuelta y cayó de pie.
A sus espaldas sintió al enemigo acercarse, volteó.
Silvein extendió su mano izquierda y de su palma salió una onda de
sonido disparada enfocada a ella. Morgan puso su mano sobre la onda y
usando una técnica de reflexión(esta técnica sirve para
devolverle su propio ataque al agresor) la devolvió enfocándola
hacia Remi, afectando su audición y dejándolo aturdido.
-¡AAAGH, PUTAA!!
Veloz y furtivo, Silvein fue al ataque con sus garras
de cuchillas metálicas, dejando cortes en los muslos y dos en el
abdomen, poco profundos por el retroceso. En una rápida respuesta,
la mujer tiró un giro patada lateral a la cara , arrojándolo,
dándole tiempo para escapar.
El subte de la liñea C estaba a punto de arrancar, no
estaba tan lleno de gente como suele estarlo, pero había una cierta
cantidad de gente.
Cuando estaba a punto de cerrar las puertas, una joven
y un hombre alto de piloto de gabardina entraron corriendo al
vagón, llevándose a la gente por delante, sólo frenando para
pelear. Fue tan rápida la irrupción, y ellos eran tan veloces que
no dieron tiempo a que el tren frenase. Los gritos avanzaban como
una ola tras sus pasos, de vagón en vagón.
Ya bien entrado en el túnel la formación, Morgan se
agarró de un pasamanos, dio una vuelta, llevó los pies para
adelante y se soltó, rompiendo la ventana. Remi la siguió saliendo
por la misma ventana, la persiguió y de una patada en barrida a los
pies Morgan cayó boca abajo duramente contra el piso. El lobo se
puso encima de ella y la esposó.
-Morgan Astures, quedas bajo arresto por robo,
narcotráfico y asesinato.
-Estás drogas no son para eso, además ¿Ladrón que
roba a ladrón 100 años de perdón, no?
-Y ladrón que apresa a ladrón de ladrón se gana el
cielo.... Dejame adivinar.. ¿se las vas a llevar a SickBoy por la
recompensa? Qué predecible.
-¿Y esto es predecible? Se escurrió del agarre
transformándose en sombras, saliendo a la izquierda.
Al instante, Remi se levantó en guardia, mirando a su
alrededor. Morgan lo atacó con tres patadas circulares, una a la
parte trasera de la rodilla, otra a la base de la columna y cerró con
un giro talón zurdo contra la cabeza, enterrándosela contra la
pared.
Un pequeño murciélago blanco volaba por el túnel,
descendió transformándose en un humanoide.
-¿Para dónde fue?- preguntó Silvein.
Remi sacó su cabeza de la pared, su cara estaba
manchada por la sangre que bajaba de su frente.
-¡¿Y que sé yo?! ¡me hundió la cabeza! Buscala.
Silvein volvió a su forma de murciélago, buscándola
por ecolocalización. Sus sentidos le mostraba que debía doblar en
el próximo tunel, a la izquierda, aunque no podía determinar su
ubicación exacta.
Ya habían llegado a las alcantarillas, seguían sin
poder encontrarla aunque todos sus sentidos le decían que estaba
cerca. La encontró, entre las rendijas de los ladrillos, hecha
sombra. Silvein pasó al estado murciélago antropomórfico, blanco,
con sus alas plegadas contra los musculosos brazos. Abriendo su boca
llena de dientes filosos, con cuatro colmillos prominentes, lanzó
una onda vocal potente que retumbó en toda esa galería.
Violentamente, Morgan volvió a su forma original.
Silvein elevó vuelo y veloz atacó con los bordes de
sus alas, transformados en filosas cuchillas metálicas. Morgan
reaccionó rápido, se cubrió con sus antebrazos, recibiendo sólo
cortes en ellos. Por suerte, después de hundirle la cabeza a Remi,
había ocultado el bolso con el Speed Freak en un lugar seguro.
El murciélago se elevó y rápido volvió por detrás al
ataque. Morgan ya estaba lo suficientemente espabilada, volteó con
un amague de una patada descendente diestra. Un brusco recto zurdo en
volcada bajó a Silvein. El murciélago se levantó de un giro
lanzando un corte horizontal, evadido. Se alzó en vuelo y de un
aleteo lanzó un viento sónico que destrozaba todo a su paso. La
ladrona puso su mano derecha contra este viento sónico, lo deshizo.
Debajo del murciélago emergió un cocodrilo enorme
hecho de agua y una energía oscura. Una cuchilla horizontal de fuego
violeta y roja lo partió a la mitad, deshaciéndolo en un estallido
de agua. Morgan esquivó esa cuchilla por poco.
Bajando desde el aire, lanzando un zarpazo
descendente con sus garras cubiertas de fuego condensado, Remi volvió
al ataque en su forma original. De un pasó lo esquivó por poco,
recibiendo tres cortes ardientes al pecho.
-¿Será posible que siempre yo te saque las papas del
fuego?
-No hables y ataca.
Velozmente ambos empezaron a atacar en combinación,
Remi tirando zarpazos y patadas, y Silvein atacaba desde arriba. Ya
hubiese sido difícil luchar contra esos dos en condiciones normales,
lo era más estando en las alcantarillas y con un brazo menos. Esa
anulación del viento sónico le costó el brazo derecho. Sólo le
quedaba bloquear, agarrar y barrer con el brazo izquierdo, en el que
había formado una especie de guadaña de energía desplegada en su
antebrazo, esquivar y atacar con patadas y esa cuchilla.
Las heridas anteriores, los constantes ataques y el
cansancio estaban haciendo mella.
-¡Silvein, ahora!- por encima de Morgan, el
murciélago lanzó una potente corriente de ondas sónicas vocales.
Los vasos sanguíneos empezaron a reventar por las potentes
vibraciones y las articulaciones a temblar bruscamente.
Cargando una bola de fuego negro en su mano derecha,
Remi avanzaba velozmente entre las sucias aguas, y de un largo salto
impactó la bola de fuego en la boca del estómago de la ladrona. La
bola comenzó a avanzar y quemar la piel. No siguió de éso, había
algo raro. Los ojos de Morgan emanaban una luz verde, pronto todo su
cuerpo emanaba un aura del mismo color.
Un estruendo comenzó a resonar en las alcantarillas.
Velozmente, una criatura gigante compuesta de cucarachas, aura y
recubierta del agua de la alcantarilla avanzaba.
Remi tiró una llamarada dentro de la boca de la
criatura. Inútil, estaba recubierta de agua reforzada con reiki.
Silvein tiró un viento supersónico al mismo lugar, sin resultado.
La bestia avanzó y los engulló, avanzando como una grotesca ola.
Horas más tarde, volviendo a la casa...
-Tsk... todo el día buscando al pedo, ni siquiera con
la fusión la encontramos
-Buueno perdón.
Entrando a la casa, Havok dijo:- Uno de nosotros va a
tener que buscar por la entrada del Barrio Benitez, sino – sus
palabras se detuvieron. Los tres quedaron quietos del asombro.
Tirada en el sillón
del living, llena de heridas, estaba Morgan.
Capítulo
n°7:
Traición
doble
Lentamente fue abriendo sus ojo. Le dolía todo.
-Ey, despertarte.-
La vista se le iba aclarando y pudo reconocer a quien
le estaba hablando. Era Havok. Y a otra figura que se asomó en su
campo visual. -¿Qué mierda haces acá?
-...Una pregunta a la...- se estaba volviendo a
desvanecer.
Otra vez se le estaba aclarando la visión y de a poco
llegaban las voces.
-¿Qué haces acá?
Otra vez era Havok.
-Ey...Dejame descansar...
Cansada ya de la situación, Dingbat dijo:-¡ Aagh, no
llegamos a nada! ¡Vos dejate de dar vueltas!
-..Que impacientes...
-¿Quién te fajo?¿y nuestras drogas?- preguntó DíDí.
-Todo a su tiem..po- otra vez se desmayo.
Los tres se miraron, ya cansados de la situación.
-Ey, si queremos que hable va a haber que curarle las
heridas- dijo DíDí, y junto a Dingbat lo miraron a Havok.
-¿Qué?
-Dale, es obvio que le gustas.
-Se, y a mí no me cabe esa clase de minas rebuscadas,
así que ocupate vos.
-Pe.. Bah..- la llevó al baño y le hizo toda la
higienización necesaria.
Unas horas después, en la habitación de Havok, la
ladrona despertó lentamente.
-Ey ¿te sentís mejor?
-Bastante mejor..
Se echó una mirada a sí misma y se dio cuenta, le
dirigió una mirada picara.
-¿Lo disfrutaste, no?
-No te confundas, a mis compañeros no les caes nada
bien, y es necesario que te sientas bien para que hables de una vez.
Dio una fuerte exhalación nasal y contestó:- Fácil,
luché contra el lobo y el otro.
-¿Remi?
-Exacto...tuve un rato difícil, pude librarme de
ellos... pero a que precio.
-Voy entendiendo. A cambio de que te asistí devolveme
las drogas y te vas en unas horas.
-No va a poder ser..- contestó mirándolo con sus
hermosos ojos dorados-no las tengo conmigo, las escondí.
-..Decí a qué queres llegar
-Ustedes me ayudan a cargarme a esos dos y yo les
devuelvo el Speed Freak.
Mirandola escépticamente, Havok finalizó
diciendo:-Que mina más rara.
Un rato después de silencio, Havok hizo una pregunta.
-Lo del beso...¿Por qué fue?
-Fue un encantamiento hipnótico, seguro que lo
dedujiste.....¿Qué?- volvió a sonreír de forma picara-¿esperabas
otra respuesta?
-....Dormi ahora, después empieza el laburo.
-Como digas, nigromante... que sueñes conmigo.
-Dormí, druidesa.
La miró sobre su hombro, meneó la cabeza y apagó la
luz, saliendo de la pieza.
Dos días más tarde....
Era poca la información reunida. Ya sabían que el
lobo se llamaba Remi, y gracias a Morgan supieron que su socio se
llamaba Silvein, pero poco y nada más, y ya hacía día y medio que
Dingbat se había metido en la red (literalmente). Los otros dos
fueron a los bajos fondos pero poco pudieron averiguar, aparte de que
eran agentes policiales, que ésó también lo sabían.
DíDí, Havok y Morgan estaban echados, esperando
resultados. En un momento la pantalla de la pc empezó a titilar,
apareció nueva información y los tres se aproximaron a la
computadora.
-Acá aparecen varios datos policiales acerca de ellos,
y donde trabajan actualmente en La Superficie- dijo Morgan.
-Trabajan en...
-...¿En serio?- dijo DíDí, asombrado como los otros
dos.
Un día después, 15:30hrs, en un complejo de depósitos
en William C. Morris, sobre la Avenida Vergara al 6000, detrás de la
estación Juan B. De La Salle, frente al polideportivo, dos hombres
jóvenes, uno de 2,00cm de alto, cabello negro largo en la nuca, hasta
la mitad de la espalda, atado, medianamente corto a los costados y
flequillo, y otro de 1,60cm de altura, de rasgos orientales, pelo
corto, ambos vistiendo uniformes de limpieza grises, llevaban un par
de bolsas negras de basura que tiraron en un volquete.
-¿Ésas eran todas, no?- preguntó Remi.
-Uff.. sí-contestó Silvein.
Un rato después, subieron a cambiarse al vestuario,
bajaron a firmar y salieron a eso de las 16:00hr del deposito,
todavía les quedaban doscientos metros hasta la salida.
-Que hijo de puta el gordo Flores, como tapó el
inodoro hoy- se quejaba Remi.
-Sí, tuvimos que saltearnos el descanso del desayuno.
-Deci que el trabajo es una boludes acá.
Salieron del predio y la tranquilidad se fue. Una
sensación amenazante los invadió. Antes de poder reaccionar fueron
absorbidos por una enorme sombra bajo sus pies. De una rápida caída
en la oscuridad terminaron saliendo por otro agujero en el aire y
chocando conta el asfalto. Se levantaron y miraron a su alrededor,
era como si estuviesen en el mismo lugar, en la calle fuera del
predio, con el polideportivo en frente y la estación detrás del
predio, pero todo estaba en blanco y negro. Era una dimensión
paralela.
-Ésta es la técnica de alguien- dijo Silvein.
Unos hilos de sombra los retuvo, dos atacantes veloces
se aproximaban para el remate. A último momento se soltaron, Silvein
contraatacó con un salto giro-patada lateral al mentón de uno, y
Remi con un zarpazo diestro al abdomen del otro.
Tras un cruce de golpes y ataques, retrocedieron.
-¿Creían que con algo tan mediocre nos iban a matar ?
¡¡JAAAHH!!
-Callate que cayeron acá- le contestó DíDí, que ya
estaba fusionado con Dingbat y en su forma de licántropo.
Con una leve sonrisa, Remi dirigió su mirada hacia el
nigromante.
- Havok ¿no?..Dejame adivinar, Morgan te besó y te
convenció de hacer ésto.
Havok no dijo nada al respecto y contestó:- Terminemos
con ésto.
-Completamente de acuerdo, necrófilo.-dijo DíDí y fue
al ataque contra Remi. Silvein convirtió sus alas en cuchillas y
avanzó hacia Havok. Esquivaba los cortes, hasta que agarró el dorso
de la cuchilla izquierda y lo atrajó hacia él, encajándole un
brusco rodillazo, seguido de un puñetazo diestro en volcada a la
cabeza. Silvein aprovechó esto, se zafó y atacó dando cortes
giratorios continuos.
DíDí y Remi estaban en una lucha de ofensa pura, pero
Remi tenía la ventaja con sus largos brazos. En uno de esos largos
zarpasos DíDí bajó la cabeza y se metió en su guardia, y clavó
sus garras al corazón. Las garras comenzaron a succionar rápidamente
la sangre, Remi no podía moverse. Hasta que lo logró, extendió su
palma derecha cubierta en llamas contra DíDí. Rápido se cubrió el
pecho y la cara, pero no pudo salir a tiempo para eludir la
enorme explosión.
La pelea terminó trasladándose al complejo,
colisiones metálicas sonaban en el vacio lugar. Havok embistió un
camión desde atrás dirigido a Silvein. De una fuerte onda sónica
vocal lo destruyó. Remi y DíDí seguían en su lucha.
Abruptamente, Silvein se detuvo en seco y aguzó su
audición.
-Hay algo raro en este lugar.
-¿De qué hablas? Preguntó Havok, todavía tenso.
Silvein cambió su gesto, miró horrorizado.
-¡Se está desmoronando esta dimensión!
Havok miró al mismo lugar. Era verdad.
-Nos engañó...¡Ey, ustedes dos!!
-¡¡Ey!- gritó también Silvein. Sin resultados
Havok y Silvein al unísono gritaron por tercera vez, y
bien claro:-¡¡EY, PULGOSOS!!
-¡¡QUÉ MIERDA QUIEREN?!- los dos canidos
contestaron, mostrando sus colmillos.
-¡Este lugar se está derrumbando, tenemos que irnos!
-¡Te dijimos que no se podía confiar en esa gata!
-¡¿Cómo mierda salimos?!- preguntó Remi.
Quedaba poco tiempo, tenían que apresurarse.
-¡Tengo una idea!- dijo Silvein- ¡Los perros, tápense
los oídos!
Silvein se concentró y de su cuerpo empezaron a vibrar
ondas sónicas de frecuencias muy fuertes. Todo el lugar se
desestabilizó y distorsionó violentamente. Los otros tres sentían
el brutal temblor, tuvieron que concentrar todo su ki para aminorar
el daño.
El espacio paralelo se deshizo, volviendo a la
realidad, no había rastros de la druida.
El lobo le dirigió la palabra a su compañero,
preguntando:- Silvein, ¿Dónde está?
Vieron al murciélago, lucía bastante débil.
-No cuenten conmigo por un rato...- cayó pesadamente
al piso. Quedó inconsciente. Remi lo agarró y lo tiró a la zanja
que había bajo los árboles, al lado de la alambrada del
polideportivo.
-¡Se fue! ¡está por allá, en el cielo!- Dijo DíDí.
-Voy yendo- dijo Havok.
-Mierda.. Problemas- desde el polideportivo venía una
jauría de cinco perros monstruosos negros, de dos metros de altura,
y por el aire tres halcones gigantes.
Los canidos monstruosos cruzaron el portón, listos a
atacar. Havok fue al enfrentamiento. Súbitamente, Remi lo apartó de
un golpe.
-¡Para, los conozco! Son perros de acá- los golpeó
fuertemente. Las bestias quedaron inconscientes y el poder de la
druida desapareció, devolviéndolos a su forma original.
-¿Podemos atacar a los pajarracos?
-Sí.
Rápidamente se deshicieron de las criaturas.
-DíDí ¿podes sentir todavía a Morgan?
-Algo, está un poco más lejos.
-Listo, yo me encargo- el nigromante pegó una
acelerada, cruzando el polideportivo. Detrás de él la cosa se
complicaba, habían llamado mucho la atención.
Siguió corriendo y la vio, a trescientos metros de
distancia, volando en forma de halcón. Invocó un par de manos
enormes que lo impulsaron al aire. Avanzaba velozmente, ya estaba a
ciento cincuenta metros de ella, hizo una pequeña invocación y dos
manos cadavéricas aparecieron por encima del ave, agarrándola
violentamente, y descendieron a toda velocidad, contra el pavimento,
atravesándolo, llegando a las alcantarillas. Havok la siguió,
aterrizó en las sucias aguas. Ya no sentía el rastro.
-Si estás acá, seguime y alejémonos, ya llamamos
demasiado la atención.
Avanzó unos cuantos metros, un par de galerías, 300
metros más.
-Salí- debajo del agua una veloz sombra emergió por
detras suyo arrojándo un puñetazo a la nuca del nigromante. Havok
lo esquivó rápido y contraatacó veloz con un giro patada lateral
hacia el mentón, impacto. La sombra se extendió en varias
direcciones volviendo al ataque como flechas, el nigromante logró
cubrirse y salir del lugar con un par de heridas punzantes.
Por un instante pudo verla unificada. Rápido, avanzó
e impactó un fuerte recto a la cara, seguido de una seguidilla de
fuertes puñetazos a las costillas, finalizando con un giro patada
descendente izquierda a la cabeza y una patada circular diestra en
volcada a la frente. Retrocedió unos metros, con un corte en la
frente. Levantó la mirada, con una sonrisa y mirada picara le dijo:-
¿Qué pasa?¿estás enojado porque te engañé?
-Decime dónde tenes el Speed Freak y sólo te voy a
voy a romper los brazos.
-Acá tengo uno- sacó una de las jeringas y se la
clavó al corazón. El liquido ingresó velozmente al cuerpo y corrió
por todo el flujo sanguíneo. Las venas de su cara se marcaron, un
aura negra la cubrió, formando una túnica, con dos protectores en
los antebrazos y manos. En su mano izquierda los dedos finalizaban en
cuatro garras metálicas, en su mano derecha sostenía una larga
lanza, y una mascara bajo la capucha con el triskel fluorescente.
En una milésima de segundo se desvanecieron, un fuerte
choque resonó en las galerías subterráneas. Havok evadió las
serpenteantes garras de sombra, traspasando la guardia. La poderosa
lanza avanzó contra el pecho del nigromante, penetrándoselo. Una
sombra empezó a extenderse por sus venas y arterias.
-..Nada...- agarró la lanza, la rompió, y activó el
Total Inmortal.
Morgan retrocedió, y desesperada jugó su última
carta, con su mano derecha invocó un agujero negro. Havok sentía
como esa fuerza de atracción iba desgarrando su herida del pecho. A
pesar de todo, siguió avanzando, y aprovechando la fuerza de
atracción, tomó impulso y con toda su fuerza impactó un puñetazo
diestro a la cara de Morgan, rompiendo su mascara.
El agujero negro se contrajo. Entre los fragmentos
salía la sangre mezclada con el speed-freak. Morgan cayó
violentamente contra el agua, quedó inconsciente y sus protectores y
túnica se desvanecieron.
“Menos mal que no usó esa cosa de deshacer la
técnica” pensó el nigromante mientras desactivaba el Total
inmortal.
-Ah mierda, tengo que preguntarle dónde dejó el Speed
Freak... no quiero hacer ésto.
Havok se puso sobre sus rodillas, agarró a la
inconsciente muchacha por detrás del cuello y la acercó hacia él.
Abrió lentamente su boca, puso sus labios junto a los de ella. De
golpe, Morgan abrió los ojos, sintiendo una especie de energía
revitalizante.
Havok había usado una técnica llamada Soplo de Vida.
-Hmm...¿Aprovechandote de que estaba inconsciente? No
creí que fueras de ésos.
-Ya quisieras. Me olvidé de preguntarte dónde dejaste
la droga.
-....Dioss..no tenes nada de- se estaba desvaneciendo
de vuelta. De mala gana, Havok volvió a usar el soplo. Morgan le
encajó un beso. Havok la separó enseguida.
-Tsk...
-Bien que te quedaste un ratito- le dijo mirándolo con
sus enormes ojos dorados,
-Deja de boludearme y decime dónde está el
Speed Freak.
-...Sos un plomo...siempre estuvo en la casa. No te voy
a decir dónde. Diviertanse buscándolo.
-¡Que gil! Por tu culpa pasó todo esto, dominado!-
dijo enojada Dingbat, que llegó junto a DíDí.
-No es lo que parece... le di el soplo de.. olvídenlo.
-Ey, no estés celosa, él me eligió.
-¡No me gusta, quedatelo si queres!
-Te estoy cargando.. yo sé quién te gusta.
-C-callate de una vez.
DíDí se aproximó y preguntó medio bajo:-¿Ya sabes
dónde está?
-Sí, algo así.
”Remi ¿no? Ya podes llevártela.
Saliendo de entre las tinieblas, Remi se acercó,
Silvein también salió. El lobo la agarró bruscamente y la
esposó, mientras decía:- Por fín, ya me cansé de esta boludes.
Silvein ¿ya está listo el circulo de teletransportación y la
planilla de detención?
-Sí- Silvein había dibujado un circulo mágico en la
pared, apoyó la mano,el círculo se iluminó de rojo abriendo un
portal.
El lobo la levantó bruscamente del cuello, le pegó
la planilla en la espalda y la acercó al portal,
Durante una milésima de segundos antes de terminar de
traspasar el portal las miradas de Morgan y Havok se cruzaron. Él le
sonrió y ella se la devolvió. Un leve destello y el portal se
cerró.
-¿Qué fue esa sonrisa?- dijo DíDí.
-Nada.
-Hombres...- concluyó Dingbat.
-Carroñeros...- irrumpió bruscamente Remi. El clima
cambió totalmente. Los criminales y los agentes intercambiaban
miradas fijas, con intenciones violentas-quedamos en tregua....por
ahora.
-Callate, la próxima te mato, zorro falso.
-Seguí ladrando, coyote pulgoso.
Dijo eso y se fueron por una de las galerías.
-Estos tipos van a ser un dolor de cabeza.
-Igual nos la deben, así que por un rato vamos a estar
tranqui...-dijo Dingbat.
”Bueno, busquemos las drogas!
Ya hacía un rato que estaban en la casa, estuvieron
facil tres horas revolviendo todo, hasta que Dingbat tuvo una idea
rara. Revisaron el colchón de Havok, había un tajo. Metieron la
mano y ahí estaba el maletín, tenía una nota pegada encima.
“Nigromante: Por si llegaran a atraparme, acá
está el Speed Freak. Espero que no te enojes conmigo por el
engaño..y por lo otro.
Apenas pueda te paso a buscar”
Morgan.
-Que mina histérica.
-Ey ¿Qué es lo otro?- Preguntó Dingbat.
-Usó un Speed freak.
-Abrila por sí las dudas- le dijo DíDí.
Abrieron el maletín. A ellos les quedaban seis
originalmente, ahora solo tenían tres.
-Hija de...
-¡De ahora en más, nada de mascotas!
Epilogo
Comisaría de la ciudad Niebla, Tierra Subterránea...
A Morgan ya le habían curado las heridas. Hacía unas
horas que estaba en el calabozo.
Lejos de estar desanimada, no dejaba de hablar con el
guarda carcel, y por vaya a saber cuánta vez volvió a pedir lo
mismo.
-Podrías soltarme ¿no? Si no hice nada malo.
-Ya te dije, no jodas..
La druidesa se acercó a las rejas, lo miró con sus
enormes ojos dorados, y de sus labios salió un “ven...acercate”.
El guarda cárcel se sintió inexplicablemente atraído. Pasó sus
manos, ella también, pasó sus manos por su cara y acercó sus
labios hasta tocar la piel. Y al oído le dijo:-Soltame.
El guardia desactivo los restrictores y las esposas.
Grave error. La druidesa se escabullo convertida en sombra. Un fuerte
golpe apagó las luces del guarda cárcel.
El que más trabajo tenía era Shuichi, un joven
licántropo humanoide con rasgos de perro Akita, pasaba todos los
registros de los nuevos reclusos. Le encajaron todo por ser nuevo, lo
que se dice “pagar derecho de piso”, pero lo compensaba con que
era rápido.
En un momento hizo una breve pausa para tomar un sorbo
de café. Bajó la mirada y vio pasar una cucaracha al lado de su
escritorio, estuvo a punto de pisarla
-Watanabe- la voz del oficial Ordoñez, un buitre
antropomórfico, interrumpió su acción elimina-plagas.
-¿Sí oficial?
-¿Cuánto te queda de trabajo?
-Más o menos media hora.
-¿Te tuviste que haber ido hace una hora, no? Anda
yendo por hoy.
-Gracias, oficial.
Habiéndose ido el oficial, Shuichi miró al piso
buscando a la cucaracha, por curiosidad.
Pasando por debajo de la rendija de la puerta, la
cucaracha por fin salió y alzó vuelo. Ya estando lejos de la
comisaría, en un lugar poco transitado, volvió a su esbelta forma
original, parándose sobre una cúpula.
-Nos vamos a volver a ver, mi nigromante.
Unos días después del incidente, en DRF, el lugar en
donde trabajaban los dos agentes, seguían hablando de los raros
sucesos.
Silvein y Remi entraron a trabajar. Firmaron en la
oficina de vigilancia.
-Eh, ¿vieron lo del otro día?- preguntó el gordo
Adrián.
-Algo..- contestó Remi
-Dicen que fueron extraterrestres, pero parece que el
gobierno quiere tapar todo.
-Deberían no darle bola a esas cosas, son puras
mentiras- dijo Silvein.
Salieron de la oficina y el celular de Remi sonó. Era
de la comisaría.
-Ey, les dije que no me llamen acá.
-Remi, Morgan huyó. Necesitamos q
-¡No jodan, vayanse a cagar!- grito y cortó.
Todos los que estaban cerca se acercaron para ver que
fue ese extraño grito en idioma desconocido.
Silvein le clavó una mirada seria de reproche.
-Eehh.. ups.